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Recordar con gratitud y vivir con esperanza: una reflexión basada en el libro de Job

Descubre cómo los recuerdos del pasado y la esperanza en las promesas de Dios pueden fortalecer tu fe en tiempos difíciles.

Fotografía por Envato.
Fotografía por Envato.

Por muy diferente que sea la vida de cada persona, estoy seguro que todos tenemos algún momento en el pasado a donde nos gustaría regresar, especialmente si las cosas en el presente no están yendo de la mejor manera.

Siempre hay por lo menos un recuerdo que nos traen alegría, nostalgia, ganas de volverlos a vivir.

En el capítulo 29 del libro de Job, él recuerda lo bien que le iba en el pasado, “cuando Dios me guardaba”.

Job describe una vida pasada de príncipe, llena de bendiciones, donde se le respetaba, donde era alguien sumamente importante. Job recuerda como todas esas bendiciones lo habilitaban para favorecer al menos privilegiado, cómo era sensible a las necesidades de las viudas, huérfanos y los más pobres.

Toda esta vida que solía tener, Job se lo atribuye a su Dios.

Posiblemente, nosotros no podamos recordar una vida similar, pero sí podemos constatar cómo Dios nos ha bendecido, cómo hemos sentido que su mano nos ha protegido y guiado en el pasado.

Dicho esto, para mí, solo recordar las bendiciones recibidas de Dios está incompleto. Nosotros tenemos un elemento todavía más poderoso: ¡Ver hacia el futuro con esperanza!

Nadie en este mundo se escapa de caer, de pasar por pruebas, de las dificultades de este mundo.

Así como recordamos las bendiciones, también podemos recordar momentos difíciles, donde nos hemos sentido solos, incomprendidos, lastimados; también podemos recordar momentos donde hemos sido malos y hemos lastimado a otros.

¡Por eso, solo recordar está incompleto!

Nosotros tenemos una esperanza aún mayor que cualquier recuerdo lindo que tengamos. Tenemos la esperanza de un mundo nuevo, donde ya no habrá más llanto ni dolor. Tenemos la esperanza de ver a Jesús regresar en gloria y vivir con Él para siempre.

Independientemente de nuestras circunstancias presentes, jamás nos olvidemos del futuro que nos espera con nuestro Salvador, Cristo Jesús.

“¡Quién me volviera como en los meses pasados, como en los días en que Dios me guardaba, cuando sobre mi cabeza hacía resplandecer su lámpara y a su luz caminaba yo en la oscuridad!” (Job 29:2–3).

Editora: Laura Marrero.

Oscar Castillo

Autor
Director de coros, maestro en la Escuela de Música y desarrollador de negocios en ProMusic de la Universidad de Montemorelos.
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