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El poder de la información

Todos tenemos acceso directo a Dios y debiéramos estar preparados para testificar frente a cualquier audiencia.

Foto: Pulso Estudiantil
Foto: Pulso Estudiantil

En el capítulo 7 del libro de Hechos, leemos la historia de cuando Esteban fue llevado ante los líderes religiosos con la acusación de que alborotaba al pueblo. Fue llevado para ser amedrentado. Pienso que los líderes religiosos tenían mucho más cuidado cuando trataban con alguno de los discípulos, pero este, me imagino que sentían que sería más fácil “callarlo”. ¿Qué pasó? Esteban les dio una lección de historia desde el llamamiento de Abraham hasta la crucifixión de Cristo. Los llevó paso a paso, a través de la historia, como el pueblo de Israel rechazaba el camino por donde los guiaba Dios. Les hizo ver que la misma actitud tomada por sus padres del pasado era la misma con la cual habían rechazado a Jesús. Esto hizo que los líderes judíos se enfurecieran, yo creo que no podían encontrar falla en el discurso de Esteban y esto los hizo arrematar contra él y lo apedrearon.

Es muy importante notar que Esteban no tenía como función principal el salir a predicar el evangelio de Cristo, él desempeñaba la función de atender a los más vulnerables de la comunidad cristiana. Él ocupaba un puesto de servicio y aunque esto no lo minimizaba como persona, no se esperaba que él se enfrentara a los líderes judíos de esa época.

Esteban evidencia que el puesto, el cargo, las expectativas que habían de él, no es un impedimento para estar desinformado. Saber, estudiar, leer, informarse es tarea de todos, más en esta época donde la información está disponible a todo momento y en cualquier lugar. Uno nunca sabe las oportunidades que Dios tiene para cada uno de nosotros y es trabajo individual estar a la altura de esas oportunidades.

Uno pudiera decir: “De qué le sirvió la información a Esteban si finalmente lo mataron”.

En el versículo 55 y 56 podemos ver el gran privilegio que se le dio a Estaban, ver a Cristo sentado junto al Padre. Estaban, al final de su vida, pudo ver la recompensa de su vida. Al ver los cielos abiertos, tuvo la seguridad que su vida había tenido propósito, había terminado su carrera y había salido victorioso. Esteban había abrazado la misión de Cristo, había aceptado gozoso el puesto que se le había designado y por ir más allá, por estudiar e informarse de todo lo que comprendía ser seguidor de Cristo, Dios le dio la oportunidad de testificar y ver recompensados sus esfuerzos.

El puesto o cargo que ocupamos en la misión de Cristo no nos debe limitar en el conocimiento de la historia del pueblo de Dios. Todos tenemos acceso directo a Dios y todos debiéramos estar preparados para testificar frente a cualquier audiencia. El poder de testificación viene directo de Dios y está disponible para todos, pero nuestro trabajo individual es estar en constante comunión con Dios y estudiar su palabra todos los días. La preparación es un trabajo individual, las oportunidades las da Cristo.

  Editora: Laura Marrero y Brenda Cerón.      

Oscar Castillo

Autor
Director de coros, maestro en la Escuela de Música y desarrollador de negocios en ProMusic de la Universidad de Montemorelos.
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