Probablemente hemos escuchado hablar muchas veces sobre el tímpano, pero ¿sabemos realmente dónde se encuentra y cuál es su función? Pues bien, el tímpano está localizado dentro del oído, al final del canal que inicia en la oreja y conduce hacia el oído medio e interno. Es una pequeña membrana localizada al final de este canal que funciona como barrera entre lo que se conoce como oído externo, que incluye a la oreja y el canal auditivo, y el oído medio, formado por el tímpano y los huesecillos del oído.

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Tomado de: https://cutt.ly/jgGWCfU
Por lo tanto, el tímpano es una membrana estirada muy delgada (de aproximadamente tres milímetros de espesor) y es de color transparente o aperlado. Esta membrana está unida -por la parte de atrás- a unos huesecillos microscópicos que se denominan huesos del oído y que son tres: estribo, yunque y martillo.


El sonido viaja a través del aire en forma de ondas vibratorias. Cuando se produce un sonido se generan vibraciones, estas vibraciones viajan por el aire hasta entrar por el canal auditivo y, finalmente, chocan contra el tímpano. Como mencioné anteriormente, este pequeño órgano cubre la totalidad del canal auditivo y, al mismo tiempo, se encuentra estirado como si fuera la parte de arriba de un tambor. Las vibraciones de este sonido chocan directamente contra el tímpano y hacen que éste se mueva de acuerdo a la intensidad y tipo de ondas que choquen contra él.

Posteriormente, el tímpano transmite estas vibraciones a los huesecillos que están pegados a él y hace que se muevan. Estas vibraciones son transformadas por el tímpano y los huesecillos en estímulos nerviosos que viajan hasta el cerebro, donde son interpretados y traducidos como sonidos. Y todo este proceso ocurre en milisegundos, para que nosotros podamos oír, descifrar e interpretar cada uno de los sonidos y tonos que se producen a nuestro alrededor.

En ocasiones, el tímpano puede llegar a romperse por diversos factores como infecciones, cambios bruscos de presión dentro del oído, entrada de agentes extraños como el agua, traumatismos o golpes, e incluso por sonidos extremadamente altos. Si esto ocurre, va a haber una disminución de la capacidad para escuchar. La ventaja de esto es que el tímpano tiene la capacidad de regenerarse por sí solo entre dos a cuatro semanas, sin embargo, esto es un proceso que en ocasiones podría llegar a ser muy doloroso.

Foto de Andrea Piacquadio en Pexels

Por lo tanto, para evitar dolores y molestias innecesarias debemos cuidar nuestros oídos y nuestro tímpano. ¿Cómo podemos hacerlo? Primero que nada, no introduciendo cotonetes u otros objetos al canal auditivo para “limpiarlo” y evitando exponernos a sonidos muy elevados. Es decir, si escuchamos música o cualquier otro sonido mediante nuestros auriculares, debe ser en un volumen moderado.

De esta manera, podremos conservar uno de nuestros sentidos más importantes, el auditivo. Finalmente, en caso de que tengamos alguna molestia o disminución en nuestra capacidad para escuchar, debemos de acudir al médico, el cual nos recomendará lo mejor para nuestro caso o -de ser necesario- nos enviará con el Otorrinolaringólogo, que es el experto en oídos.