Lecciones para la misión: testificar con verdad y amor
¿Quieres ser un testigo fiel? Aprende de Pablo a compartir tu fe con convicción y amor.
Ser testigo en un juicio conlleva mucha responsabilidad. Significa que la persona que es testigo vio o experimentó de cerca los acontecimientos que están siendo juzgados. Se espera que el testigo narre los acontecimientos y su experiencia tal y como fueron y se espera que sea veraz. Un testigo que miente no sirve para nada, un testigo que miente en favor del acusado o los acusadores deja de ser testigo, no cumple su función.
En el relato bíblico de Hechos 26, se puede leer que aunque Pablo era el acusado, su orientación al testificar era en favor de la causa de Cristo en todo momento, aún cuando se encontraba siendo acusado precisamente de testificar de Él, su muerte y resurrección. Testificó frente al rey Agripa acerca del reino de Dios, del perdón de pecados y nuestra necesidad de arrepentimiento. El testimonio de Pablo era tan apelante que el mismo rey Agripa dice: “Por poco me persuades a ser cristiano”, y se puede especular si esta declaración fue sarcasmo o reconocimiento, pero finalmente lo dijo y después de deliberar estos gobernantes, no encontraron falta en Pablo.
Me llama la atención que el testimonio de Pablo no era un testimonio indulgente, no pretendía quedar bien con los que lo escuchaban, no endulzaba su mensaje, Pablo decía lo que estaba llamado a decir independientemente de quien estaba frente a él. No quiere decir que su testimonio era acusador, en tono prepotente, considerándose mejor que su audiencia, ¡No! Pero si era un mensaje veraz y sin rodeos.
Pienso que Pablo hablaba así por dos razones:
1. Fidelidad al mensaje: Pablo había tomado una postura, desde el inicio de su ministerio, de testificar verazmente. Había abrazado la misión que Dios le había encomendado. Las convicciones de Pablo eran tan fuertes que yo creo que Dios lo escogió para ir a los gentiles precisamente por esto. Era una persona estudiosa, letrada, pero eso no lo hizo desviarse de la simplicidad del evangelio de un Cristo vivo y que llamaba al arrepentimiento a todas las personas.
2. Amor: El amor que sentía Pablo por la salvación de las almas no lo dejaba mentir, no le permitía decir verdades a medias. Pablo sabía la importancia del arrepentimiento, del cambio de corazón, de la necesidad que tenemos de Cristo y queriendo lo mejor para las personas, no tenía otro remedio que testificar con la verdad. Cada persona con
No creo que el ministerio de Pablo haya sido fácil, por supuesto que no, pero le fue posible porque desde el inicio decidió ser fiel al mensaje que se le había encargado y se sostuvo con una vida de estudio y oración constante. Yo creo que ninguno de nosotros está a la altura de testificar de Cristo, pero aún en nuestras imperfecciones, Cristo está dispuesto a usarnos si nos dejamos guiar por Él.
Editora: Laura Marrero y Brenda Cerón.






