UM
Conectando

¿Circunstancias o propósito?

La historia del apóstol Pablo nos enseña a confiar en el plan de Dios cuando no podemos controlar las circunstancias.

Fotografía por: Jetstream.
Fotografía por: Jetstream.

Es prácticamente imposible estar al control de todas las circunstancias en las que nos toca estar. Demasiadas variables entran en juego y muy pocas son las que podemos controlar. No dependen de una sola persona, por lo tanto, lo que es realmente importante es nuestra reacción a dichas circunstancias.

El apóstol Pablo sabía que, entre los judíos, el mensaje que él anunciaba no era bien recibido, porque era un mensaje que atentaba contra toda la tradición judía. Sin embargo, al apóstol no le intimidaban las amenazas que los líderes judíos le hacían, pues él tenía fuertes convicciones. De antemano, Pablo sabía que al cumplir la misión de predicar el evangelio de Cristo, estaría en peligro de enfrentar prisión, maltrato y hasta la muerte. Sabía que los líderes judíos eran capaces de inventar pretextos y calumniar en contra de él con tal de callarlo e impedirle seguir predicando.

El hecho de que los judíos que lo acusaban estaban dispuestos a mentir con tal de salirse con la suya, creaba ciertas circunstancias en la vida de Pablo que eran difíciles de predecir. Esta situación podría haberlo desanimado y hasta llevarlo a reclamarle a Dios los porqués de dichas circunstancias, pero la relación que tenía Pablo con Dios iba más allá de las circunstancias, y estaba centrada en un propósito.

Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Isaac Corral.
Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Isaac Corral.

“A la noche siguiente se le presentó el Señor y le dijo: «Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma»” (Hechos 23:11). Pablo podía ver que aún en las circunstancias adversas, Dios tenía un plan para que él pudiera seguir cumpliendo su propósito. La circunstancia adversa consistía en estar frente a los líderes judíos, recibiendo maltratos inmerecidos. El plan de Dios, que sobrepasaba las circunstancias, era ¿de qué otra manera podrás testificar de mí ante los líderes judíos si no eres acusado y puesto ante ellos?

No quiero usar la frase “cuando te dan limones haz limonada” pero hay algo de cierto aquí. Definitivamente, como humanos, no podemos controlar las circunstancias que nos rodean, pero lo que es importante es cómo reaccionamos a ellas.

Dios nos ofrece un propósito que sobrepasa todas las circunstancias, ya sean buenas o malas, pero tenemos que estar conectados a Él para poder ser dirigidos y distinguir las oportunidades que se desprenderán a partir de ellas. Pablo estaba tan comprometido con su relación con Dios y su propósito, que pudo aprovechar la oportunidad de testificación ante los judíos y prepararse para también testificar ante el Gobernador. Entendió que aunque él no podía controlar las circunstancias, Dios sí puede, y esto fue suficiente para él. Así que mejorando la frase, podemos decir que cuando nos arrojen limones, dejemos que Dios haga la limonada.

Editora: Laura Marrero y Brenda Cerón.

Oscar Castillo

Autor
Director de coros, maestro en la Escuela de Música y desarrollador de negocios en ProMusic de la Universidad de Montemorelos.
Ver más