José y la grandeza de ser fiel a Dios en medio del dolor
Génesis 45 revela cómo José entendió su sufrimiento desde la soberanía de Dios y eligió mantenerse fiel aun después de años de separación, injusticia y poder.
Mientras los hermanos hablaban frente a él, José luchaba por contener las emociones. Los había probado, escuchado y observado en silencio hasta entender que algo había cambiado en ellos. Pero mientras ellos solo veían al gobernador de Egipto, José veía los recuerdos de Canaán, el rostro de su padre y los años que estuvo lejos.
Entonces ya no pudo más. ya sabía lo que tenía que saber, lo único que importaba es que estaban juntos una vez más.
El capítulo 45 de Génesis no solo narra una reconciliación familiar; revela el corazón de un hombre que aprendió a interpretar su dolor desde la soberanía de Dios.
Me imagino que poco tiempo después de haber sido nombrado gobernador de Egipto, José coqueteaba con la idea de darse una escapada a buscar a su padre. Imagino que desde el palacio dirigía sus ojos al horizonte, hacia Canaán, y vez tras vez imaginaba que volvía a ver a su papá, a su hermano Benjamín… Imagino que la mayoría de las veces que pensaba en estas cosas se desanimaba, ya que podía pensar que posiblemente sus hermanos no lo recibirían.
Habían pasado 9 años desde que era gobernador y alrededor de 22 años desde que había sido separado de su familia. José había cambiado mucho, era un hombre maduro, paciente, enfocado, líder, estratega, etc. Imponía respeto y lo respaldaban 22 años de completa dependencia de Dios.
Independientemente de las circunstancias, la vida de José da una cátedra de lo que es vivir a los pies de nuestro Dios y someter toda voluntad a Él. José fue el mismo de esclavo, mayordomo, prisionero y ahora gobernador, su consistencia y coherencia hacia Dios fueron su brújula… ¿Por qué habría de cambiar ahora que sus hermanos, los que lo vendieron estaban frente a él?
La grandeza de José no radicó en perdonar a sus hermanos o en haber llegado a ser gobernador de todo Egipto… Su grandeza radicó en haber decidido, desde la salida forzada de su casa, ser fiel al Dios de su padre, someter su completa voluntad a Él y mantenerse coherente y disciplinado sin importar las circunstancias que lo rodeaban.
José cumplió una misión determinante para preservar el pueblo de Dios. A él le tocó proveer refugio, a la simiente de Abraham, en años muy difíciles. Fue escogido por Dios para cumplir esa tarea, pero aquí la tarea no es lo importante. Pudo haber sido otra, pero la clave es que la cumplió poniendo sus ojos en Dios.
“Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre del faraón, por señor de toda su casa y por gobernador en toda la tierra de Egipto.” Génesis 45:8
Editora: Laura Marrero y Brenda Cerón.






