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Enséñanos a contar los días

¿Ya sabes qué te propondrás este 2019?

Faltan cinco minutos para las doce; la familia se reúne, comienzan a repartir abrazos, cada uno con sus doce uvas preparadas en tanto suenan las campanadas que dan inicio a un nuevo año. La mayoría de la gente se prepara con sus mejores prendas, algunos otros sacan sus maletas a pasear porque según las creencias populares así atraerán viajes. Otros con prendas de diversos colores pretenden atraer amor, salud o dinero o barren sus hogares para alejar “las malas rachas”.

¿Y cuáles serán tus propósitos? Ésta quizá sea la pregunta con más respuestas en estos días. Entre la lista de deseos para este año existen ítems muy populares como: mejorar la forma física, ahorrar, cambiar de auto o casa, conseguir pareja, conseguir empleo, ser mejor persona. Sin lugar a duda cada que comienza un nuevo ciclo es bueno ponerse metas a cumplir, aunque en lo personal he abandonado muchas de ellas pasados algunos días o meses, la cuestión sería ¿Qué es lo que te propondrás para este año?

Pasamos el tiempo deseando una nueva casa, pero no le pedimos al Constructor Divino (Hebreos 11:10), queremos una mejor figura pero no obedecemos la dieta que el Creador mandó (Génesis 1:29). Buscamos un mejor empleo, pero no lo solicitamos al Sustentador (Sal. 37:25). Anhelamos una pareja, pero no la pedimos a quién instituyó el matrimonio (Génesis 2:24).

¡Cuánto tiempo pasamos anhelando, trabajando para lograr lo que deseamos, pero nuestros esfuerzos han sido infructuosos! El sabio Salomón dice:

“¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana? Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él. Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin. Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida; y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor. He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres” (Eclesiastés 3:9–14).

Moisés el profeta tiene un sabio consejo para este tiempo, plasmado en el Salmo 90, presenta la idea de la eternidad de Dios, en lo efímero que se percibe el tiempo de los hombres a los ojos del Creador; “acabamos nuestros años como un pensamiento” (Sal. 90:9), así de fugaz es nuestra vida.

El propósito central de nuestra vida debiese ser: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” (Sal. 90:12) ¿Cuál es el propósito que tienes para mí este año, Señor?


Escrito por Andrés Ortega, estudiante de cuarto año de Teología en la Universidad de Montemorelos.<br>
Escrito por Andrés Ortega, estudiante de cuarto año de Teología en la Universidad de Montemorelos.
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