Ninguna mujer nace sabiendo cómo ser mamá. Tener que comenzar a cuidar de un recién nacido, después de un parto o cesárea, no es tarea fácil. Dedicar todo el tiempo y energía para velar porque a ese pequeño ser humano, indefenso y vulnerable, no le haga falta nada -desde ahora en adelante-, es algo que puede llegar a estresar a cualquiera. Soportar desvelos y cansancio extremo, las primeras semanas y meses, tampoco es sencillo; y eso sin mencionar que, a partir de ahora, se van a requerir de muchos conocimientos y habilidades para hacerse cargo, simultáneamente, de sus funciones como esposa y mamá... y ese es sólo el principio.

En cuanto una mujer se convierte en mamá, cambian sus prioridades. Es como si cambiara de "chip" y se volviera automáticamente más fuerte, activando un estado de alerta permanentemente, para darse cuenta cuando su hijo(a) necesita de su ayuda... y ese sentimiento de querer suplir cualquier necesidad no va a desaparecer aunque los años pasen y su bebé se convierta en un adulto. Creo que la mayoría de nosotros podemos ser testigos de esto, y de que ellas siempre están al pendiente de nosotros, velando por nuestro bienestar, preocupadas por nuestros problemas y queriendo hacer hasta lo imposible por ayudarnos a resolver cualquier situación que nos preocupe.

El amor de una madre no se puede comparar con nada más... es un amor completamente genuino y desinteresado. Cuando un niño está triste, basta con un beso y abrazo de mamá para sentirse mejor. Cuando ese niño crece y se convierte en adolescente, sólo la paciencia de mamá es capaz de sobrellevar sus enojos, arrebatos y berrinches con la disciplina necesaria, sin permitir que se sienta menos querido. Y, una vez que se llega a la adultez, se sigue necesitando de mamá. En esta etapa, al ser más maduros, es cuando más se valora el privilegio de poder contar con ella, con sus consejos, su experiencia y su apoyo constante.

Hay muchas canciones y poemas que hablan sobre las habilidades que desarrollan nuestras madres y no es para menos... sus funciones no paran durante los 365 días del año. No pueden tomarse vacaciones ni pueden deslindarse de sus responsabilidades aún cuando se sientan cansadas o incluso enfermas. Con el paso del tiempo se convierten en cocineras, educadoras, enfermeras, psicólogas, peluqueras, administradoras, taxistas y todo lo que sus hijos necesiten. ¿Por qué las queremos tanto? Porque hacen todo esto únicamente por amor, anteponiendo nuestras necesidades a las suyas de por vida.

En un artículo de la revista electrónica Vanguardia MX se mencionan algunas cualidades que poseen las mamás y quiero compartir algunas de las más importantes:

1. Desarrolla más habilidades. Inconscientemente, desarrolla habilidades que no tenía y descubre dones que no imaginaba, a la hora de hacer tantas cosas que antes no hubiera podido realizar.

2. Se vuelve más perceptiva. Ser mamá da ese "sexto sentido" que permite ver cosas que antes no se veían o estar más atenta a peligros, desafíos y buenas oportunidades que se presentan.

3. Desarrolla el verdadero amor en todo su potencial. Al ser mamá no sólo se comprende, sino que se desarrolla en la práctica el más grande y puro amor que pueda existir: el amor hacia los hijos. Ese sentimiento que la lleva a dar lo mejor, con el único propósito de que sus hijos puedan ser felices.

4. Se vuelve más comprensiva y humilde. Sin duda alguna, comienza a ser más comprensiva con las personas y sus circunstancias; sus prioridades se hacen más profundas y deja de lado algunos aspectos superficiales y temporales que, probablemente, antes le importaban demasiado.

5. Comprende mejor el servicio. Sólo con la maternidad se puede comprender en su totalidad el significado del servicio constante y desinteresado.

En fin, son muchas las cosas que podemos decir sobre nuestras madres y lo que significan para nosotros. Nunca podremos pagar su amor incondicional a lo largo de nuestra vida y, en realidad, ellas no esperan que lo hagamos. Sin embargo, no está de más expresarles -cada vez que podamos- lo agradecidos que estamos con ellas, así como estar al pendiente de sus necesidades. No esperemos una fecha especial para "celebrarlas"; aprovechemos cualquier momento posible para demostrarles nuestro cariño mediante algún detalle especial, llevándolas a pasear o a comer a su lugar favorito, o simplemente pasando tiempo de calidad con ella. Son esos pequeños detalles del día a día los que se convertirán en los mejores recuerdos para ambos.


Fuente: 

https://vanguardia.com.mx/articulo/8-cualidades-maravillosas-que-solo-poseen-las-madres