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Nosotros los pueblos…

Hoy, Día de las Naciones Unidas, debemos reconocer que aún es posible mejorar las condiciones del mundo trabajando de manera organizada.

Foto: Pulso Estudiantil
Foto: Pulso Estudiantil

Con la frase “Nosotros los pueblos…” comienza la carta de las Naciones Unidas firmada el 26 de junio de 1945, en San Francisco en Estados Unidos, y que entraría en vigor el 24 de octubre de ese mismo año, siendo una frase que recuperaría la esencia del acuerdo firmado por 50 países que buscaban consolidar la formación de un organismo internacional que velara por la preservación de la paz y la construcción de un mundo mejor para todas los seres humanos.

“Nosotros los pueblos…” también refleja la gran riqueza cultural que el mundo de los humanos provee. Cada nación y espacio que ha sido desarrollado por las personas ha logrado construir costumbres, artes y visiones del mundo que lejos de separar, deberían enriquecernos en la vasta gama de posibilidades que es el ser humano.

En la carta se lee de manera textual lo siguiente:

Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas resueltos…

  • a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles,
  • a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del ser humano, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas,
  • a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional,
  • a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad,

y con tales finalidades …

  • a practicar la tolerancia y a convivir en paz como buenos vecinos…
Foto: Envato Elements
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La fecha del 24 de octubre es, también, un buen momento para reflexionar sobre los eventos que generaron el surgimiento de las Naciones Unidas y que definitivamente no deseamos volver a vivir a escala mundial; y, además, que nos recuerda la empatía que debemos generar ante los conflictos actuales, ya que el avance tecnológico que hemos alcanzado como especie no concuerda con los conflictos armados y las injusticias sociales que aún prevalecen en varias regiones del planeta.

Puede que en un vistazo general, consideremos que aún organizaciones de esta importancia se vean limitadas para cumplir tan nobles ideales como los expresados en su carta histórica, sin embargo, de muchas maneras y por variados métodos hemos constatado que las acciones pequeñas de ayuda y solidaridad pueden contagiarse a gran escala. No dudemos en seguir haciendo el bien y en reconocer que aún es posible mejorar las condiciones del mundo cuando se actúa de manera organizada y en el consenso colectivo de todos los pueblos.

Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. 
Mateo 5:9

Mario Vázquez

Autor
Músico y sociólogo. Se desempeña como docente en las escuelas de Música y Educación en la Universidad de Montemorelos.
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