Universidad de Montemorelos vive el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria con su servicio comunitario
Estudiantes y docentes cumplen este llamado global al llevar salud esperanza y apoyo a comunidades vulnerables en Montemorelos.
Celia De Anda, de 73 años, ha enfrentado años de desafíos debido a complicaciones de diabetes que le han causado la pérdida de la vista. Sin embargo, su esperanza no se apaga, “Me aferro a la oración y aquí seguimos, gracias a Dios… y gracias a los muchachos de la universidad que vienen a verme”, comparte con voz pausada y llena de fe. Los estudiantes de la Universidad de Montemorelos la apoyan de manera constante, llevando despensas, adaptaciones en su hogar y, sobre todo, compañía y oración. Pequeños gestos como este son el corazón del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, una fecha que cada 19 de agosto recuerda al mundo que la ayuda oportuna puede salvar vidas y devolver la esperanza.
Más que un acto solidario, la asistencia humanitaria es un llamado a actuar. La ONU la define como la ayuda rápida y coordinada para salvar vidas, aliviar el sufrimiento y proteger la dignidad de quienes enfrentan crisis o desastres. En la Universidad de Montemorelos, este llamado tiene un fundamento mayor, el mandato bíblico de servir al prójimo como a nosotros mismos. Jesús lo expresó con claridad en Mateo 25:40: “En cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos más pobres, a mí lo hicisteis”. Y como en la parábola del Buen Samaritano, el servicio verdadero nace de la empatía y se traduce en acción.
La Universidad de Montemorelos, servicio que transforma
En la UM, la asistencia humanitaria no es un evento aislado, sino parte de la formación integral. A través del Servicio Comunitario con énfasis en la promoción de la salud, estudiantes, docentes y personal llevan esperanza y soluciones reales a comunidades vulnerables. Integrado en el currículo y en las prácticas profesionales, este servicio desafía a los estudiantes a diseñar y ejecutar proyectos en contextos de necesidad, convirtiéndose en experiencias que forman no solo profesionales, sino personas comprometidas con un propósito trascendental.
Programas que llevan esperanza
Espacio Salud:
Es un punto de encuentro físico en la comunidad donde se ofrecen servicios médicos básicos, consultas, vacunación y orientación sanitaria, se promueve la prevención y el autocuidado, eliminando las barreras que impiden a muchas personas acceder a servicios esenciales.
Salud en Casa:
Un grupo interdisciplinario de estudiantes y profesionales visita durante un año a familias en situación de vulnerabilidad. Llevan atención médica, charlas de prevención y apoyo a sus necesidades básicas. El propósito no es solo resolver problemas de salud inmediatos, sino también fortalecer el autocuidado y los hábitos saludables desde el núcleo familiar.
Cero Caries Dental:
Dirigido especialmente a la población infantil, este programa busca prevenir y tratar las caries a través de campañas de educación y atención dental en escuelas y comunidades. Con actividades prácticas y revisiones odontológicas, se promueven hábitos de higiene bucal que protegen no solo la salud de los dientes, sino el bienestar general de los niños.
Cero Ceguera Prevenible:
Trabaja para detectar de forma temprana las causas más comunes de ceguera prevenible, como cataratas, retinopatía diabética y glaucoma. El programa no solo realiza diagnósticos, sino que también facilita el acceso a tratamientos oportunos, devolviendo calidad de vida y esperanza a las personas afectadas.
Cero Diabetes:
Ofrece capacitación y acompañamiento a personas con diabetes para que aprendan a gestionar su enfermedad de forma efectiva. A través de la educación en hábitos saludables y el control regular, se busca prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Chavos con Propósito:
Dirigido a adolescentes, fortalece su autoestima y habilidades para tomar decisiones responsables. Mediante talleres, charlas y actividades, se les equipa con herramientas para resistir presiones externas y prevenir el consumo de sustancias adictivas.
Emociones de 10:
Enfocado en la salud mental, este programa brinda talleres y apoyo psicológico a personas y comunidades. Ayuda a manejar el estrés, la ansiedad y otras dificultades emocionales, fomentando la resiliencia y el bienestar emocional colectivo.
Quiero ¡Vivir Sano!
Promueve estilos de vida saludables con un enfoque integral que incluye alimentación equilibrada, actividad física regular y manejo del estrés. Su meta es empoderar a las personas para que adopten hábitos que les permitan disfrutar de una vida más plena.
Caminos a la Salud.
Fomenta brigadas y acciones comunitarias para mejorar determinantes sociales de la salud, como el acceso a agua potable, saneamiento básico y educación sanitaria. Estas acciones contribuyen a entornos más saludables y a reducir las desigualdades.
Respuesta en emergencias y desastres.
En momentos críticos, la universidad se une a organismos de socorro para brindar apoyo inmediato. Esto incluye distribución de alimentos, atención médica, apoyo psicológico y ayuda logística, siempre con el objetivo de aliviar el sufrimiento y acompañar en los momentos más difíciles.
El compromiso de la comunidad universitaria
Todo esto se realiza mediante alianzas estratégicas que fortalecen la capacidad de acción y respuesta. En este día, honramos a Dios por permitirnos ser instrumentos de su amor y recordamos que cada docente, estudiante y personal de apoyo que forma parte de esta comunidad universitaria dedica su vida a servir a los demás con propósito y corazón. Con esperanza y compromiso, estamos listos para seguir siendo luz y sal en el mundo, demostrando que la verdadera asistencia humanitaria es un reflejo vivo del amor de Dios.
Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.






