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Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial

“Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel. La gente aprende a odiar. También se les puede enseñar a amar. El amor llega más naturalmente al corazón humano que lo contrario.” 

Nelson Mandela

Pareciera que cada vez que nos acercamos a una efeméride internacional direccionada para generar conciencia sobre la forma en que debemos erradicar ciertos males sociales, partimos desde varias obviedades, por ejemplo ¿Por qué sería necesario recordarnos como especie que la discriminación basada en distinciones físicas no está justificada de manera racional? Sin embargo, por sorprendente que parezca, la historia de la humanidad se ha visto enmarcada en momentos profundos de desigualdad social, derivados de la discriminación racial que ciertos grupos han ejercido sobre miembros de su misma especie.

Esta efeméride internacional se conmemora el 21 de marzo de cada año, siendo recordado el incidente de 1960, cuando la policía mató a 69 personas en una manifestación pacífica contra la ley de pases del apartheid que se practicaba en Sharpeville, Sudáfrica. Es así como, partiendo de este hecho histórico y con el interés de evitar más conflictos derivados de problemas raciales, desde la Asamblea General de las Naciones Unidas se reitera que todos los seres humanos nacen libres e iguales y en dignidad, para ser objetos de derechos en el marco del desarrollo pleno de las facultades personales para contribuir al desarrollo y bienestar de la sociedad.

Con este marco internacional, México evidencia que tiene mucho trabajo por hacer. En muchas esferas de la vida, tanto pública como privada, se puede palpar cómo han permeado estas acciones raciales discriminatorias; traduciéndose en violencias físicas y simbólicas en el cotidiano de la vida. En lo inmediato, aún se siguen enunciando frases discriminatorias como “hay que mejorar la raza”, “trabajaste como negro”, “no seas indio”, “qué bueno que tu hijo salió güerito” y la lista podría seguir creciendo sobre dichos y frases racistas… Todo esto remarca con peso los estigmas sociales y el rechazo generalizado que muchas personas sufren a diario.

De acuerdo con la última Encuesta Nacional sobre Discriminación (Enadis) que puedes consultar aquí, la discriminación étnico-racial es una condición estructural porque es fundante del orden social y evidencia una relación de poder desde una cuestión histórica, que desde hace varios siglos se reproduce en lo social de manera constante. Esto contrasta totalmente con lo observado en el discurso comercial optimista, en donde estos problemas sociales son reducidos a las cuestiones individuales de “el cambio está en nosotros” o “solo hay que echarle ganas” y que desde narrativas que nos avergüenzan de lo que somos y cómo nos vemos, nos obligan a perseguir en un ánimo aspiracional el ideal europeo.

La falta de reflexión sobre este fenómeno que nos aqueja desde el siglo XVIII, limita el acceso a oportunidades a miles de personas, impidiendo que nos desarrollemos como una sociedad más justa y equitativa. El aporte que la educación debe realizar a este tema es de gran importancia y de una gran responsabilidad ética, evitando que el concepto “raza” que se ha importado desde Europa siga siendo usado negativamente para reproducir diferencias sociales basadas en cuestiones físicas; un ejercicio que ha causado un gran daño al tejido social.

La toma de postura para evitar reproducir esta forma de socializar y de pensarnos debe conducirnos a romper pactos construidos por diferencias, sabiendo que la mayor fuerza que poseemos como grupo radica en entender que en lo único que somos iguales es que todos somos diferentes.

Mario Vázquez

Autor
Músico y sociólogo. Se desempeña como docente en las escuelas de Música y Educación en la Universidad de Montemorelos.
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