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La paz como proyecto integrador

Cada uno de nosotros, debemos contribuir por tener un mundo en el que la compasión y la empatía superen a la sospecha y al odio.

Grupo de alumnas en el Festival de Misiones 2022. Foto: Pulso Estudiantil
Grupo de alumnas en el Festival de Misiones 2022. Foto: Pulso Estudiantil

Es difícil escribir sobre la paz cuando las evidencias sobre su ausencia son tan obvias en lo cotidiano. Los escenarios sobre conflictos de todo orden económico, social, político e ideológico, son visibles en cada espacio mediático en sus diferentes formatos.

Los medios de comunicación se han especializado en focalizar su cobertura en cada conflicto que genere mayor atención por parte de las audiencias clave a las que busca influenciar, para justificar estos mismos escenarios de violencia en un terreno desigual de justicia social.

Esta sobre exposición a la información sobre violencia, criminalidad e inseguridad ha provocado que la mayoría de las personas vivan en una sensación de continua desesperanza o de una amenaza permanente sobre todo aquello que poseen o que los representa. Por esta misma razón, cuando se formulan las posibilidades de abordar el tema sobre la paz como un horizonte alcanzable, la mayoría de estas personas generan una postura de escepticismo, incertidumbre y negacionismo sobre cualquier propuesta o proyecto que invite a la restauración del tejido social que lleve a consolidar una paz, no solo necesaria, sino coherente con el tiempo social actual.

En este contexto, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró el 21 de septiembre como Día Internacional de la Paz, con el objetivo de fortalecer los ideales de paz, evitando durante 24 horas la violencia armada; siendo una urgencia principal de esta fecha, visibilizar y sensibilizar a las personas sobre la cantidad de conflictos armados alrededor del mundo que expulsan a sus poblaciones hacia una migración forzada. Esta situación, genera un efecto dominó, provocando otras problemáticas sociales como la discriminación y racismo en cada una de las fronteras por las cuales se huye del conflicto, en busca de una paz que cada día luce mas como espejismo que nunca termina de materializarse bajo la visión de ninguno de los líderes actuales del mundo occidental.

¿Piensas que la paz es un horizonte alcanzable en el tiempo que nos ha tocado vivir? ¿Es la paz un elemento generalizado para todas las personas? Es decir, ¿todas las personas piensan de la misma manera a la paz, como un concepto, solo como la ausencia de un conflicto armado?

Tal vez, ese sea uno de los principales problemas al abordar este tema desde lo cotidiano o como individuos de a pie que vamos “surfeando” por mares de información, altamente contaminada y tendenciosa, que nos construyen enemigos solo para servir a intereses egoístas y deshumanizantes. El problema es pensar a la paz como un elemento acabado y estático que espera que podamos alcanzarlo y apropiarnos de sus beneficios de una manera homogénea y que considera a la mayoría de individuos en igualdad de condiciones para acceder a dicha paz social.

La PAZ, como proyecto, no es algo estático que esté listo para ser aplicado como una mercancía estandarizada, sino que es un proyecto integrador que requiere de la colaboración de todos los interesados que aporten desde sus diferentes contextos culturales, históricos y diferentes opresiones que los atraviesan diariamente, y que obligan a buscar soluciones variadas que recuperen la mayoría de las voces que no siempre son escuchadas en la plaza pública actual.

La paz como proyecto integrador es un camino multidisciplinario e interseccional y sumamente discursivo, que opera desde la misma sociedad civil, desde lo cotidiano. Pensando de esta manera, podemos conocer un estado de paz más realizable al comenzar por nuestra esfera de acción inmediata. Pensar la paz como algo ajeno, inalcanzable y sobre todo, de un solo rostro, seguirá causando que la anhelemos pero que no accionemos de manera organizada el desmonte de las narrativas que nos invitan a rendirnos en su búsqueda.

Así es como el tema de 2022 para el Día Internacional de la Paz es “Pon fin al racismo. Construye la paz.” La invitación es clara y no compromete ninguna cosmovisión que se autodenomine como pacificadora: Únete a las Naciones Unidas en nuestro empeño de hacer realidad la visión de un mundo libre de racismo y discriminación racial. Un mundo en el que la compasión y la empatía superen a la sospecha y al odio. Un mundo del que podamos estar realmente orgullosos.

“Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.”
Mateo 5:9

Mario Vázquez

Autor
Músico y sociólogo. Se desempeña como docente en las escuelas de Música y Educación en la Universidad de Montemorelos.
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