UM
Conectando

El poder de la cooperación para cumplir la misión de Cristo

Sumar nuestro conocimiento y habilidades a las de lo demás enriquecen la enorme tarea de predicar el evangelio.

Comunidad UM celebrando el Global Youth Day en el 2022. Fotografía por: Pulso UM
Comunidad UM celebrando el Global Youth Day en el 2022. Fotografía por: Pulso UM

Sería presuntuoso pensar que lo sabemos todo, que podemos hacerlo todo y que no necesitamos ayuda de nadie. La cooperación es un valor esencial en cualquier proyecto, organización y en la vida misma. Dios nos ha dado diferentes fortalezas para el beneficio colectivo y, como humanos, también tenemos debilidades que debemos contrarrestar con el apoyo de nuestros semejantes. Bien dice el dicho: “el que mucho abarca, poco aprieta”.

En el pasaje bíblico de Hechos 18, encontramos a personajes interesantes. Por un lado, está Pablo, quien conoce a Aquila y Priscila, una pareja que compartía su oficio de hacer tiendas. Mientras trabajaban, también estudiaban y crecían en las escrituras. Además, vemos a Apolos, un poderoso predicador judío de Alejandría, que era una persona culta y elocuente.

Apolos predicaba con fervor, pero Aquila y Priscila notaron que su mensaje estaba limitado. Ellos, al haber aprendido más sobre Jesús y su misión junto a Pablo, instruyeron a Apolos para que también adquiriera ese conocimiento.

La tarea de compartir a Jesús es inmensa, tan grande que es ingenuo pensar que una sola persona pueda hacer todo el trabajo. A medida que cooperamos con otros comprometidos, nuestra influencia puede crecer y, según el llamado que recibamos, el evangelio se esparcirá más rápidamente.

Dios está dispuesto a otorgar el poder del Espíritu Santo a todos los que lo pidan con sinceridad y humildad de corazón. Con esto en mente, hay ciertas características que podemos aprender de los protagonistas de esta historia que todos deberíamos tener:

  • Estudiar las escrituras.
  • Hacer del evangelio un tema de conversación recurrente.
  • Estar dispuestos a moverse si así lo inspira el Espíritu Santo.
  • Hablar con elocuencia.
  • Aprender continuamente.
  • Enseñar lo aprendido.
  • Cooperar.
  • Adoptar la misión de Cristo como propia.

Puede haber más, pero estas características son cruciales para compartir el evangelio. La tarea es enorme y supera nuestras capacidades individuales. Es vital ser conscientes de nuestras limitaciones y ser humildes al reconocerlas. Somos un equipo, y el trabajo individual jamás podrá hacer más que el colectivo. Poner nuestras fortalezas al servicio del colectivo y apoyarnos mutuamente en nuestras debilidades hará que el mensaje de salvación sea más efectivo y llegue a más personas. Jesús llamó a doce, y ahora somos muchos más.

  Editora: Laura Marrero y Brenda Cerón.  

Oscar Castillo

Autor
Director de coros, maestro en la Escuela de Música y desarrollador de negocios en ProMusic de la Universidad de Montemorelos.
Ver más
Categorías: