En el peor escenario, una declaración de fe
Cuando estamos en medio de una situación difícil, normalmente buscamos una salida rápida y eficaz que no implique mucho “sacrificio”. Entre menos problemas y complicaciones, mejor.
Me imagino que alguna vez has leído, escuchado o incluso narrado la historia de Rut, esa historia que encontramos en un pequeño libro de apenas cuatro capítulos, que nos regala enseñanzas asombrosas. En las próximas líneas aprenderemos y recordaremos cómo en el peor escenario de dificultad y caos, podemos mantener nuestra fe al igual que Rut.
Abimelec y su esposa Noemí tenían dos hijos que se casaron con dos jóvenes moabitas: Orfa y Rut. Esta familia judía decidió abandonar su país a causa de una terrible hambruna, por lo que les esperaba un futuro incierto en Moab. A pesar de abandonar su hogar, todo parecía “normal” hasta la muerte de todos los hombres de la familia. Así, de pronto, un panorama “cualquiera” para esta familia se tornaba ahora en un escenario desolador para las tres mujeres viudas: una mujer de avanzada edad y sus dos jóvenes nueras.
Vamos a prestar mucha atención al panorama: Las mujeres prácticamente habían quedado en la calle, desamparadas; en esos tiempos las mujeres no heredaban absolutamente nada, solo los hombres. Y ahí estaban, en una tierra que no era suya, con la pérdida de sus maridos y Noemí con una edad muy avanzada. ¿Crees que podía haber algo bueno dentro de esta situación? Me imagino que no cualquiera podría enfrentar esta situación con la mejor actitud.
Lo lógico era que las nueras dejaran a Noemí, ellas aún eran jóvenes y conseguir esposo no sería tan difícil. Pero no fue así, a pesar de la insistencia de Noemí para que volvieran con sus parientes, con una firme convicción Rut dijo una de las declaraciones más importantes de la historia de la fe: “No insistas que te deje o que deje de seguirte; porque adonde tú vayas, iré yo, y donde tú mores, moraré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios”.
La historia continúa… Ya establecidas en Belén, Noemí encuentra a un pariente lejano, Booz. Él decide casarse con Ruth y ella da a luz a un niño que fue el abuelo del rey David. ¿Te das cuenta? ¡La mujer que estaba desolada, junto a su suegra, fue un medio de bendición de Dios para la humanidad!
Rut nos inspira a dejar de lado nuestras dificultades y todas esas cosas que parecen ser una tragedia; ya que, aunque aveces en el camino todo pareciera empeorar, aún así Dios puede usarte como un medio de bendición para otros.
Noemí no le impuso sus creencias a Rut pero, gracias al ejemplo que le dió, ella tomó su decisión. Decidió abandonar sus hábitos de vida, su familia y su pasado; el cual, aunque posiblemente no era lo mejor, era lo único que ella conocía hasta entonces. Cambió lo que para ella era familiar y seguro por algo totalmente incierto.
Para Dios no hay un pasado que pueda afectar nuestro futuro lleno de bendición, si lo buscas de corazón Él siempre te dará una segunda oportunidad. ¿Sigues dudando que aún en el peor escenario pueden existir declaraciones de fe?






