Día Internacional de la Paz y cómo construirla cada día
Escuchar, dialogar, incluir y reparar relaciones son acciones cotidianas que ayudan a construir una cultura de paz en la familia, la escuela y el trabajo.
Cuando escuchamos la palabra paz, es común pensar en guerras, acuerdos internacionales o decisiones tomadas por los gobiernos. Sin embargo, la paz también se pone a prueba en escenarios mucho más cercanos como alrededor de la mesa familiar, durante una diferencia de opinión en el salón de clases o frente a una conversación difícil en la oficina.
El Día Internacional de la Paz se conmemora cada 21 de septiembre. En 2026, Naciones Unidas propone el lema “Invertir en la paz: para todos, en todas partes, todos los días”. La expresión puede relacionarse con los recursos que los países y las instituciones destinan a prevenir conflictos y proteger a las personas, pero también invita a pensar en aquello que cada uno puede aportar a la convivencia diaria.
En esos espacios cotidianos, invertir en la paz puede significar ofrecer algo que no siempre se contabiliza en dinero como tiempo para escuchar, disposición para comprender, palabras que no lastimen y humildad para reconocer un error.
Escuchar antes de responder
Muchas diferencias aumentan no solamente por aquello que las originó, sino porque cada persona intenta defender su postura sin comprender primero a la otra. Escuchar no obliga a aceptar todas las opiniones, pero permite conocer las necesidades, preocupaciones y experiencias que hay detrás de ellas.
En la familia, puede significar hacer una pausa antes de responder desde el enojo. En el aula, implica permitir que distintas ideas sean expresadas sin burlas ni descalificaciones. En el trabajo, requiere atender un desacuerdo directamente, sin convertirlo en rumores o comentarios entre terceros.
Escuchar es una inversión porque demanda tiempo, atención y paciencia. Sus resultados quizá no sean inmediatos, pero abre un espacio para el entendimiento.
Hablar con respeto también en el desacuerdo
Construir paz no significa evitar todas las conversaciones incómodas. Las diferencias forman parte de la convivencia y, en ocasiones, es necesario señalar un problema, establecer un límite o cuestionar una decisión. La manera de hacerlo puede acercar a una solución o profundizar la distancia.
Hablar con respeto supone concentrarse en la situación y no atacar la dignidad de la persona. También implica cuidar el lenguaje utilizado en mensajes, grupos y redes sociales, donde una respuesta apresurada puede permanecer y llegar a más personas de las que imaginamos.
La paz tampoco consiste en guardar silencio ante una injusticia. Por el contrario, exige defender la dignidad propia y ajena sin reproducir el desprecio o la violencia que se busca detener.
Reparar lo que se ha dañado
Ninguna familia, grupo escolar o equipo de trabajo está libre de equivocaciones. Por eso, otra inversión indispensable es la humildad para reconocer el daño causado. Una disculpa sincera no borra automáticamente lo sucedido, pero puede ser el inicio de una reparación.
Reparar también significa cambiar la conducta, cumplir los acuerdos y reconstruir la confianza mediante acciones. La paz no depende de relaciones en las que nunca existen conflictos, sino de personas dispuestas a enfrentarlos con verdad, responsabilidad y esperanza.
La UNESCO reconoce que la educación para la paz requiere conocimientos, valores, actitudes y habilidades sociales y emocionales que permitan actuar tanto individual como colectivamente. Esto convierte al hogar, el aula y el lugar de trabajo en espacios donde también se aprende a convivir.
Para una comunidad cristiana, esta tarea adquiere además un sentido espiritual. Ser pacificador implica tomar la iniciativa para escuchar, reconciliar, incluir y servir.
En el marco del Día Internacional de la Paz pregúntate… ¿Soy pacificador en lo que me rodea? Tal vez el primer aporte sea una conversación pendiente, una disculpa, una respuesta más cuidadosa o la decisión de escuchar.
Definitivamente la paz mundial no se va a alcanzar por méritos humanos. Sólo hasta que Cristo venga y haga nuevas todas las cosas, podremos saber lo que significa esa paz… Pero quienes hemos decidido seguir a Jesús hemos de representarle… “Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.” Mateo 5:9
Para escribir este blog, el autor consultó las siguientes fuentes:
- Día Internacional de la Paz, Naciones Unidas
- Día Internacional de la Paz 2026, Invertir en la paz
- Recomendación sobre la Educación para la Paz, los Derechos Humanos y el Desarrollo Sostenible, UNESCO
Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.






