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Del amor por su madre nació un proyecto que transforma vidas

Una red de apoyo nacida en Montemorelos brinda atención integral a adultos mayores y forma a jóvenes voluntarios en empatía, servicio y cuidado gerontológico.

Estudiantes de Terapia Física y Rehabilitación realizando sesiones de ejercicios cos el grupo de adultos mayores. Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Lisandra Vicente.
Estudiantes de Terapia Física y Rehabilitación realizando sesiones de ejercicios cos el grupo de adultos mayores. Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Lisandra Vicente.

Todo comenzó con una preocupación íntima: la soledad de una madre. El Dr. Alonso Meza, jubilado de la Iglesia Adventista y exdocente de la Facultad de Educación, regresó a Montemorelos en 2023 con el deseo de mejorar la calidad de vida de su mamá. En casa le organizaba actividades, pero notaba que algo faltaba. “Mi mamá estaba muy sola. Pensé que necesitaba convivir con otras personas”, recuerda.

Una conversación casual con la Mtra. Nancy Castillo, ex docente de la Facultad de Ciencias Empresariales y Jurídicas, encendió la chispa que convertiría esa inquietud personal en un proyecto comunitario. “Alonso, mi casa está disponible”, le dijo Nancy, cuya madre también vivía en Montemorelos. Pronto descubrieron que sus madres se conocían desde jóvenes, y así, con esa conexión como punto de partida, comenzaron a reunirse.

Lo que al principio fueron encuentros en una sala de estar se transformó rápidamente en una red de apoyo. Con el respaldo de la Iglesia Universitaria y la dirección del Centro Comunitario de la UM, así como la colaboración de docentes de Psicología y de Terapia Física y Rehabilitación, nació un espacio estructurado para atender las dimensiones física, emocional, social y espiritual del adulto mayor.

Ysis Hernández, estudiante de Psicología Clínica, junto a una de las miembros del proyecto realizando dinámicas grupales como parte de las terapias. Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Lisandra Vicente.
Ysis Hernández, estudiante de Psicología Clínica, junto a una de las miembros del proyecto realizando dinámicas grupales como parte de las terapias. Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Lisandra Vicente.

La iniciativa no tardó en sumar voluntarios. Estudiantes de ambas carreras encontraron en este espacio la oportunidad de aplicar sus conocimientos en situaciones reales y al mismo tiempo, desarrollar habilidades clínicas, empatía y compromiso social.

“La actividad práctica les permite aplicar lo aprendido en clase y comprender mejor las necesidades de esta población”, explicó la Mtra. Brenda Tabardillo, docente de Psicología. Su colega Anahí Flores, de Terapia Física y Rehabilitación, coincide: “Suelen desarrollar mayor seguridad en su práctica clínica y sensibilidad ética. Es un escenario ideal para formar profesionales íntegros”.

Hoy, las sesiones se realizan dos veces por semana. Incluyen ejercicios físicos personalizados, talleres de estimulación cognitiva, momentos de socialización y reflexión espiritual. Todo encaminado al envejecimiento activo y al bienestar integral.

Ysis Hernández, estudiante de Psicología Clínica, fue una de las primeras voluntarias. “Hemos notado que la movilidad limitada y la soledad son las principales necesidades. Muchos han perdido seres queridos, y eso los aísla. Nuestro programa abarca lo físico, pero también lo emocional y espiritual”, explicó.

Cada alumno de Terapia Física y Rehabilitación es responsable por un adulto mayor, para realizar las actividades según las necesidades de la persona. Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Lisandra Vicente.
Cada alumno de Terapia Física y Rehabilitación es responsable por un adulto mayor, para realizar las actividades según las necesidades de la persona. Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Lisandra Vicente.

Pero más allá del conocimiento técnico, lo que permanece en los estudiantes es el vínculo humano. “Aunque nuestro trabajo es voluntario, ellos nos lo agradecen con abrazos, consejos y palabras que nos marcan. Eso vale más que cualquier calificación”, dice Ysis.

Actualmente, cerca de 30 estudiantes voluntarios colaboran en el proyecto, que atiende a siete adultos mayores de manera regular. Aunque los desafíos siguen presentes — como la necesidad de más equipo, materiales didácticos y voluntarios — el sueño permanece firme.

“El objetivo es claro”, afirma el Dr. Meza. “Queremos dar atención integral a nuestros adultos mayores. Este es un servicio misionero donde se honra a nuestros jubilados y se forma a los futuros profesionales”.

Quienes deseen sumarse o apoyar esta iniciativa pueden escribir al correo meza.cursos@gmail.com

Una necesidad personal fue el punto de partida. Hoy, el amor de un hijo se ha convertido en una red de esperanza que une generaciones y transforma corazones.

Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.

Laura Marrero

Autor
Coordinadora de Periodismo Institucional en la Universidad de Montemorelos.
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