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De un “exilio” inesperado a una vocación misionera

Gabriel Rivera llegó a la Universidad de Montemorelos sin querer estudiar allí y hoy comparte su experiencia de formación pastoral, servicio en diferentes países y compromiso con la misión.

Gabriel Rivera, estudiante de séptimo semestre de la carrera de Teología. Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Salma Ruíz. 
Gabriel Rivera, estudiante de séptimo semestre de la carrera de Teología. Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Salma Ruíz. 

“La verdad es que amo mucho esta universidad. Aunque al principio no quería venir, terminé enamorándome del lugar… es diferente a otras universidades y me ha dado muchas oportunidades”. Con esa honestidad resume su experiencia Gabriel Rivera, estudiante del octavo semestre de Teología de la Universidad de Montemorelos. Lo que comenzó casi como una decisión obligada terminó convirtiéndose en una historia de transformación personal, crecimiento espiritual y un profundo compromiso con la misión de compartir esperanza con otros.

Gabriel nació en Dallas, Texas, hijo de padres mexicanos, pero desde pequeño tenía un vínculo especial con Montemorelos. Durante años visitó la ciudad en vacaciones para ver a sus abuelos. Aun así, cuando llegó el momento de elegir universidad, su plan era estudiar cerca de casa en Estados Unidos. “Yo siempre digo que venir fue como un exilio”, recuerda entre risas. Sin embargo, lo que parecía un cambio difícil se convirtió con el tiempo en una oportunidad para descubrir su vocación y crecer en su relación con Dios.

Al ingresar a la carrera de Teología, Gabriel confiesa que no tenía del todo claro lo que implicaba el ministerio pastoral. Con el paso de los semestres comenzó a descubrir una formación mucho más amplia de lo que imaginaba entre estudio bíblico, idiomas como hebreo y griego, filosofía y, sobre todo, experiencias prácticas de servicio en iglesias y comunidades. Esas vivencias fuera del aula fueron las que más marcaron su crecimiento. “Salir a predicar y trabajar con las iglesias me ayudó a entender lo que significa realmente servir”.

Gabriel en su viaje misionero en Trinidad y Tobago, en diciembre 2024. Fotografía cortesía de Gabriel Rivera.
Gabriel en su viaje misionero en Trinidad y Tobago, en diciembre 2024. Fotografía cortesía de Gabriel Rivera.

Uno de los momentos que más influyó en su visión de la misión ocurrió durante el colportaje, actividad que realizó para apoyar el financiamiento de sus estudios. En medio de días difíciles y rechazos constantes, aprendió a mirar a las personas con compasión. Recuerda especialmente una ocasión en la que, después de orar por un guardia de seguridad, terminó entrando a un lugar donde, entre bebidas y propuestas indecorosas, pocas veces se escuchan palabras de esperanza. Aquella experiencia lo llevó a hacerse una pregunta que desde entonces guía su forma de servir: “¿Dónde estaría Jesús hoy?”. Para Gabriel, es sencillo… Jesús estaría también en los lugares donde las personas más necesitan escuchar que no están solas.

Las oportunidades misioneras continuaron llegando. Desde su primera experiencia predicando en Guatemala —donde enfrentó nervios, inseguridades y finalmente la alegría de ver a una niña decidirse por el bautismo— hasta viajes a Perú y Trinidad y Tobago, cada experiencia fortaleció su convicción de que la misión se trata de las personas, incluso si es solo una. “Si nosotros intentamos ser como Jesús, el mundo sería un poquito mejor”.

Gabriel junto al grupo de colportaje del verano 2025, en Houston. Fotografía cortesía de Gabriel Rivera.
Gabriel junto al grupo de colportaje del verano 2025, en Houston. Fotografía cortesía de Gabriel Rivera.

Hoy Gabriel también colabora con el Instituto de Misiones de la Universidad de Montemorelos, apoyando a estudiantes interesados en servir en el extranjero, apoyando como traductor y conectando a jóvenes con oportunidades misioneras en diferentes partes del mundo. Para él, estas experiencias confirman algo que ha aprendido durante su tiempo en la universidad: “Cuando una persona se abre a lo que Dios puede hacer, la vida se convierte en una aventura llena de propósito”. Y esa, asegura, es una de las mayores lecciones que la Universidad de Montemorelos le ha dejado.

Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.

Laura Marrero

Autor
Coordinadora de Periodismo Institucional en la Universidad de Montemorelos.
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