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Cuatro certezas para la misión cristiana en tiempos difíciles

La experiencia de Pablo en Corinto muestra que el evangelio avanza aun en contextos complejos cuando hay disposición para obedecer el llamado de Dios.

Fotografía por: Envato.
Fotografía por: Envato.

En una ciudad marcada por la idolatría, la inmoralidad y una intensa actividad comercial, el apóstol Pablo enfrentó uno de los contextos misioneros más desafiantes de su tiempo. Corinto, que llegó a tener cerca de 750 mil habitantes, era conocida por su degradación moral y por el templo dedicado a Afrodita, donde se practicaban rituales vinculados a la prostitución cultual. Sin embargo, en medio de ese escenario complejo, Dios estaba preparando oportunidades para el avance del evangelio. La experiencia de Pablo, relatada en Hechos 18:5-11, recuerda que la misión no depende de las circunstancias favorables, sino de la disposición del corazón a obedecer el llamado de Dios.

El relato bíblico comienza mostrando el compromiso total del apóstol. “Pablo estaba entregado por entero a la predicación de la palabra” (Hechos 18:5). Su vida reflejaba una rendición completa a la misión. No se trataba de una tarea ocasional, sino de una entrega sin reservas. Este ejemplo plantea un principio fundamental para quienes desean servir a Dios: la misión requiere disponibilidad total. Más que utilizar a Dios para nuestros planes, implica permitir que Él dirija nuestra vida y nuestros esfuerzos.

Sin embargo, el camino de la misión no está libre de oposición. La primera certeza que surge del relato es que siempre habrá resistencia al evangelio. Cuando algunos judíos se opusieron y blasfemaron, Pablo sacudió sus vestidos y anunció que continuaría su trabajo entre los gentiles (Hechos 18:6). La oposición no era una señal de fracaso, sino parte del proceso. A lo largo de la historia cristiana, el mensaje del evangelio ha enfrentado rechazo, pero también ha encontrado caminos inesperados para seguir avanzando.

La segunda certeza aparece inmediatamente después. Cuando la puerta de la sinagoga se cerró, Dios abrió otra. Pablo comenzó a enseñar en la casa de Justo, un hombre temeroso de Dios cuya vivienda estaba junto a la sinagoga (Hechos 18:7). Allí se revela un principio profundo de la misión, que mientras algunos rechazan el mensaje, otros están esperando escucharlo. Dios ya está obrando en el corazón de las personas, preparando encuentros que solo se comprenden cuando se vive la experiencia de compartir la fe.

La tercera certeza es que el trabajo fiel siempre produce resultados, aunque a veces no sean inmediatos. La Biblia relata que Crispo, principal de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su familia, y muchos corintios también creyeron y fueron bautizados (Hechos 18:8). Aquella comunidad que parecía poco prometedora llegó a convertirse en una iglesia establecida para Cristo. Incluso en los lugares más difíciles, Dios puede transformar vidas y levantar comunidades de fe.

Finalmente, la cuarta certeza aparece cuando Dios anima a Pablo en una visión: “No temas, sino habla y no calles, porque yo estoy contigo… porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad” (Hechos 18:9-10). Estas palabras también invitan a mirar la misión con una perspectiva diferente. Muchas veces pensamos que debemos encontrar a las personas correctas o esperar el momento ideal para hablar de nuestra fe. Sin embargo, la experiencia de Pablo muestra que Dios ya está trabajando antes de que lleguemos. Él conoce a quienes le buscan, incluso en los lugares menos esperados. Por eso, la pregunta no es si habrá personas dispuestas a escuchar, sino si nosotros estaremos dispuestos a responder al llamado. Cuando alguien decide decir con sinceridad “Señor, aquí estoy, envíame”, descubre que la misión no se trata de nuestras capacidades, sino de confiar en que Dios sigue guiando, abriendo puertas y transformando vidas.


Artículo basado en el mensaje presentado por el pastor Ptr. Joni De Oliveira, secretario ejecutivo asociado de Misión Adventista para la División Sudasiática, durante el Festival de Misiones 2026 de la Universidad de Montemorelos.

Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.

Laura Marrero

Autor
Coordinadora de Periodismo Institucional en la Universidad de Montemorelos.
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