Comparten amor en Misión Extrema
Alumnos y docentes comparten abrigo, alimento y amor a comunidades indígenas de México y Guatemala.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, las comunidades indígenas en Latinoamerica están entre la población más vulnerable, con altos índices de pobreza y discriminación, y con poco o ningún acceso a la educación y atención en salud.
En México, los Lacandones, de la Selva Lacandona, en Chiapas; los Tarahumara, de la Sierra Tarahumara en Barrancas del Cobre, en Chihuahua; los Zapotecas de Oaxaca; y en Guatemala, la etnia de los Kekchí; son comunidades indígenas que han sido visitadas por estudiantes y docentes de la Escuela de Artes, Arquitectura, Diseño y Comunicación (ESART) quienes han llevado salud, abrigo, alimento y muchos beneficios más a través del programa misionero Misión Extrema.
Conoce más del primer viaje misionero de Misión Extrema aquí.
A pesar de las temperaturas bajo cero, fuertes barreras lingüísticas y culturales- algunas de ellas incluso peligrosas-, falta de tiempo y recursos; dirigidos por el Ptr. Agustín Andrade, capellán de ESART, grupos de 6 o hasta 45 alumnos y docentes se han sumado a estos proyectos misioneros desde el 2006 y han construido casas, remodelado y acondicionado iglesias, se han donado miles de prendas de ropa, abrigos y cobijas, despensas, se ha llevado atención médica y donado medicamentos, e incluso se ha compartido material evangelístico en algunas lenguas nativas.
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En el 2013, los organizadores de Misión Extrema conocieron el caso de Paola, una niña guatemalteca que padecía una luxación de cadera y que además vivía con gran necesidad en una casa deteriorada con su madre y sus siete hermanos. Paola requería de una operación y mejores condiciones para vivir.
Un grupo de ocho personas se anotaron como voluntarios para viajar al norte de Guatemala para construir una casa para la familia de Paola y apoyar en las gestiones de su tratamiento y operación. A este proyecto se unieron miembros de la comunidad y en una semana la casa estuvo lista para ser habitada.
Conoce más sobre esta historia en el siguiente reportaje: Misión Extrema 2013
“Hasta la fecha aún nos escriben para decirnos cómo van las cosas con la familia; los niños, que en aquel entonces eran niños, ahora ya son grandes”, contó Andrade.
Tras una larga pausa por motivo de la pandemia por Covid-19, los proyectos de Misión Extrema fueron suspendidos, pero ya se retomaron actividades y para diciembre de este año (2022) saldrá otro grupo de voluntarios para llevar ayuda a otra comunidad. En adelante, más información.






