¿Cómo superar la ansiedad en la universidad?
Técnicas esenciales para mantener el equilibrio emocional y académico.
En el entorno universitario, los estudiantes se enfrentan a una amplia gama de desafíos que pueden contribuir al desarrollo de altos niveles de ansiedad. Estos desafíos no se limitan solo a las exigencias académicas, sino que también abarcan responsabilidades personales, económicas, sociales y emocionales. La ansiedad, cuando no se maneja adecuadamente, puede tener un impacto negativo significativo en el rendimiento académico, las relaciones interpersonales y el bienestar general del estudiante.
Identificar y evaluar el nivel de ansiedad en los estudiantes es un paso esencial para abordar este problema. En este contexto, investigaciones recientes han medido el grado de ansiedad en estudiantes de diversas carreras y niveles educativos, lo que ha permitido a los educadores y a los mismos estudiantes comprender la gravedad del problema y las áreas específicas que requieren atención. La autoevaluación y el uso de herramientas diagnósticas desempeñan un papel vital en este proceso, proporcionando un punto de partida claro para intervenir de manera efectiva.
Una vez que se ha evaluado el nivel de ansiedad, es crucial implementar técnicas diseñadas para reducirla y mejorar el bienestar general de los estudiantes. Algunas de las estrategias más efectivas incluyen:
- Proactividad en el manejo de tareas: Es fundamental que los estudiantes aprendan a evitar la procrastinación, ya que dejar las tareas para el último momento es un factor importante que contribuye a la ansiedad. Fomentar la proactividad y la organización puede reducir significativamente el estrés asociado con fechas límite y exámenes.
- Interacción social y espacios de recreación: Mantener un equilibrio entre el estudio y el tiempo libre es esencial para el bienestar emocional. El acceso a espacios donde los estudiantes puedan interactuar con sus compañeros, participar en deportes y disfrutar de actividades recreativas alivia la presión académica y fomenta el desarrollo de relaciones saludables.
- Herramientas de estudio y aprendizaje: Disponer de técnicas y herramientas de estudio eficaces es crucial para optimizar el rendimiento académico y reducir la ansiedad asociada con el aprendizaje. La organización del tiempo y la implementación de métodos para fijar los contenidos de las clases son fundamentales en este proceso.
- Enfoque en el bienestar espiritual: La integración de la fe y la espiritualidad es un componente clave en el manejo de la ansiedad. Encontrar paz y tranquilidad en la fe proporciona un apoyo emocional crucial en momentos de estrés, ayudando a los estudiantes a mantener el equilibrio y la claridad mental.
- Técnicas de relajación y respiración: La práctica regular de técnicas de relajación y respiración ha demostrado ser efectiva para reducir la ansiedad. Estas técnicas ayudan a los estudiantes a calmar su mente y cuerpo, permitiéndoles afrontar los desafíos académicos con mayor serenidad.
Además de trabajar con los estudiantes, los maestros juegan un papel activo en la creación de un entorno de aprendizaje estructurado, pero adaptable a las necesidades individuales de los estudiantes. Establecer expectativas claras desde el inicio del curso y fomentar la autonomía en el manejo de tareas puede ayudar a reducir la ansiedad relacionada con la presión académica. Asimismo, mantener una comunicación abierta y ofrecer apoyo emocional son aspectos cruciales para fortalecer el vínculo entre el alumno y el tutor, lo que a su vez contribuye a un entorno educativo más saludable y menos estresante.
Esta información es el resultado de una investigación que será publicada en la publicación científica peruana Revista Científica de Salud. Las autoras de esta investigación son la Dra. Danitza Casildo, jefa de la unidad de Enfermería del Centro de Investigación en Salud de la Universidad de Montemorelos (UM), la Mtra. Milka Maldonado, asesora en el área estadística en la carrera de Enfermería, y la alumna Joselin Briano, estudiante de la Licenciatura en Enfermería.
Al respecto de esta temática, Nancy Albores, estudiante de séptimo semestre de la carrera de Químico Clínico Biólogo en la UM, comenta en una entrevista que estar en un lugar que integra la espiritualidad con otros aspectos de la vida cotidiana es un privilegio. “Saber que cuento con esa ayuda en mis actividades, y que puedo dejarle mis preocupaciones y alegrías a alguien mayor que yo, es algo que no se puede explicar, se tiene que vivir”. Y acerca de su vida diaria, procura equilibrar su tiempo, organizando su agenda un día antes, “definiendo cuándo es momento de estudio y cuándo es momento de reír y divertirse.”
Por su parte, Estefanía Rodríguez, de noveno semestre de Medicina, agradece cómo en la UM le han enseñado que el desarrollo de la espiritualidad es una herramienta para toda la vida. Y al igual que muchos estudiantes procura establecer un equilibrio entre sus responsabilidades académicas y su vida social, con lo que ha visto resultados.
Editora: Danitza Casildo, Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.






