UM
Conectando

Acércate a Dios con confianza

Salmos 32 muestra por qué la vulnerabilidad ante Dios no lleva al rechazo, sino al perdón, la guía y una relación segura con Él.

Fotografía de Envato.
Fotografía de Envato.

El ser humano ha sido creado con la necesidad de relacionarse. Las relaciones humanas son esenciales, pero también complejas. No es ningún secreto que requieren cierta vulnerabilidad para funcionar, así como compromiso de quienes participan, para que todas las partes se sientan escuchadas, tomadas en cuenta e incluso queridas. Por esta razón, mientras más íntima es una relación, más pequeño se vuelve nuestro círculo de amistades, porque la intimidad siempre implica cierto riesgo.

Pero cuando hablamos de nuestra relación con Dios, es importantísimo tener en cuenta que los riesgos que existen en las relaciones humanas no se presentan con Él. La esencia de Dios es amor, como lo afirma el apóstol Juan:

“El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.” (1 Juan 4:8)

Entonces, ¿por qué temer al relacionarnos con Dios si sabemos de antemano que Él es amor?

Es realmente hermoso leer en la Biblia, en Salmos 32, que todo aquello por lo cual necesitamos el perdón de Dios puede ser perdonado. Al mismo tiempo, se nos muestra que la única manera de no recibir ese perdón es callar delante de Él. 

Por esta razón, ser vulnerables ante Dios, contarle nuestras debilidades, buscar respuestas e incluso exponer conductas que podrían considerarse negativas pero que no logramos cambiar, no constituye un riesgo para que Dios nos rechace; más bien, Él promete acompañarnos para que juntos encontremos respuestas.

No hay lugar más seguro para cada uno de nosotros que los brazos de nuestro Salvador. Dios no se escandaliza por nuestras incoherencias ni nos rechaza por nuestra aparente hipocresía; al contrario, nos invita a platicar con Él, a dialogar, a cuestionar y a descubrir, juntos, su voluntad para nuestra vida. Sentirnos lejos de Dios es una táctica de Satanás, porque Dios siempre estará dispuesto a recibirnos.

Ante la duda, la incertidumbre, la frustración, la incoherencia o la debilidad, Dios promete:

“Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.” (Salmos 32:8).

Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.

Oscar Castillo

Autor
Director de coros, maestro en la Escuela de Música y desarrollador de negocios en ProMusic de la Universidad de Montemorelos.
Ver más