Con el fin de expresar e implementar acciones reales sobre las necesidades de los Pueblos Indígenas en el mundo, cada 9 de agosto se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas.

"A nosotros los mayas nos enseñan desde pequeños que nunca hay que tomar más de lo que necesitas para vivir". Rigoberta Menchú

México ha sido desde su origen un mosaico de comunidades, pueblos, costumbres y cosmovisiones sobre la vida. Las civilizaciones que habitan en Mesoamérica, antes de la intervención y genocidio por potencias europeas, ya reportaban un desarrollo considerable en su entendimiento del mundo; sin embargo, la mayor parte de ese conocimiento contenido en las poblaciones indígenas, desapareció debido al choque violento con los conquistadores en turno.

La deuda con las poblaciones indígenas es enorme. Una deuda que desde hace más de 500 años ha formado parte de una nación que trata de reconstruirse, en momentos negando su herencia indígena y en otros momentos queriendo darle un lugar a todas las voces que conforman este país tan diverso, culturalmente hablando. Ya han pasado 500 años desde aquella derrota.

La existencia del "Día internacional de los pueblos indígenas" debe servir para hacer uso de la memoria histórica que nos enfrenta con esa realidad de injusticia y desigualdad que viven a diario las poblaciones originarias en México y en el mundo. El colonialismo, como acto de invasión y desarraigo, aún crea mucha violencia en todas partes del mundo en donde las poblaciones originales luchan por defender sus tierras, recursos naturales, idiomas, costumbres y tradiciones.

Un logro importante sería considerar que la palabra indígena no es sinónimo de atraso. Cambiar este aspecto desde el lenguaje, para modificar el imaginario social, podría permitirnos conocer de manera más coherente el aporte que la herencia de diferentes culturas podría aportar a la construcción de lo mexicano en una postura más ecléctica con su pasado y visión al futuro.

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Foto de ROMAN ODINTSOV en Pexels

De acuerdo con la Secretaría de Cultura, México cuenta con 68 pueblos indígenas. A su vez, el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas mencionaba en 2019 que -en el país- había 25 millones de personas que se reconocían como indígenas y, de ellos, siete millones 382 mil son hablantes de una de las 68 lenguas indígenas habladas en México. Con estos datos, podemos asegurar que la noción de lo indígena como constitutivo de lo mexicano es contundente y no puede ser anulada por anhelos de importar una herencia totalmente extranjera o simplemente considerar que los proyectos de modernidad deben pasar por alto a las comunidades ancestrales, que llegan a ser reducidas a atracciones turísticas y accesorios exóticos de un pasado vergonzoso.

Los ambientes universitarios buscan destacar, a través de sus estudiantes, la diversidad cultural que se llega a concentrar en esos espacios educativos. Sin embargo, sería un momento muy oportuno el no solo reconocer a estudiantes de otros países oficialmente constituidos, sino también, lograr visibilizar la presencia de estudiantes que se reconocen como parte de un pueblo originario y que por temor a sufrir discriminación o actos de xenofobia, deciden callar esa herencia que podría llenarlos de orgullo.

Como grupo religioso, la comunidad adventista tiene que saber que no se puede ser espiritual únicamente hablando de amor, pero sin denunciar las injusticias e infracciones a los derechos humanos. En este caso, con mayor razón en defensa de los pueblos indígenas, porque cada persona ha sido pensada como un habitante especial en esa nueva realidad que llamamos cielo. Después de todo, el mandato es claro... "Id y haced discípulos a todos los pueblos..." (Mateo 28:19).