Reflexiones sobre el futuro de la educación

El 18 de diciembre de 2019, el mundo comenzaba lentamente a tomar consciencia de una situación que alterará la historia humana de este siglo. En China, se propagaba un virus que, hasta hoy, ha matado a más de 2 millones de personas alrededor del mundo y al cual todavía no hay manera de contener. Este hecho, ha alterado la vida de las personas en casi todo el planeta y ha puesto en el tapete de la opinión pública tanto actos altruistas (médicos y otros trabajadores, exponiéndose al contagio para atender a las personas enfermas) como las miserias humanas (políticos y personas influyentes más interesados en sus propios intereses que en la salud de sus compatriotas); esto, sin dejar de lado a predicadores apocalípticos que anuncian el fin del mundo.

Pero, más allá de todo, lo que esta pandemia ha logrado es llevarnos a reflexionar sobre algunas cuestiones que no sopesábamos antes de este virus. En primer lugar, la fragilidad de los sistemas económicos mundiales. Las naciones que se jactan de ser potencias económicas en el orbe, de pronto se encuentran bajo circunstancias que resienten directamente la producción económica y, por lo tanto, tambalea todo el sistema de producción y transporte, afectando toda la estructura de intercambio entre las naciones. En segundo lugar, pero peor que lo anterior, es la constatación de las graves falencias (en algunos países más que en otros) de los sistemas de salud; es decir, la pandemia ha mostrado que el mundo no tiene idea de cómo atender fenómenos de esta naturaleza. Además, socialmente "descubrimos" que mucha gente vive al día y que no trabajar, tan solo unos días, resquebraja su estructura de supervivencia. Curiosamente, esta pandemia ataca a los más carenciados (ancianos y personas pobres que quedan expuestas porque deben salir a las calles).

Finalmente, la Covid-19 afecta también a la educación en general, obligando a las instituciones educativas a ejecutar planes alternativos (de escasos resultados, por cierto, según investigaciones recientes). En América Latina estamos en una situación crítica. El rendimiento de los alumnos en esta nueva modalidad (estudiar desde casa) ha sido deficiente, lo cual no es sorprendente porque ya sabemos que para realizar estudios en línea, se necesitan ciertas competencias que la educación presencial no proporciona.

De continuar la tendencia, tendremos educación virtual por lo menos hasta finales del 2020, siendo probable que continúe así el próximo año. Esto plantea algunos problemas que han de solucionarse para que el aprendizaje en línea tenga alguna oportunidad de éxito. Veamos algunos de ellos:

a) En la educación superior, las instituciones están haciendo grandes esfuerzos para trasladar todos sus contenidos a plataformas virtuales; sin embargo, el 75% de los docentes latinoamericanos no se sienten capacitados para usar medios tecnológicos en la enseñanza.

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b) En la virtualidad, se evidencia un impacto en aquellos alumnos de escasos recursos que no tienen acceso a las herramientas necesarias para aprovechar las clases y comunicarse con los docentes. Esta situación acrecienta la brecha de aprendizaje entre los que pueden y los que no.

c) También se ha notado que los alumnos dedican menos tiempo al estudio y, por lo tanto, los maestros no pueden avanzar como quisieran.

d) Habrá que aprender a convivir con la naturaleza y las personas de nuestro entorno, y reducir los niveles de violencia intrafamiliar que han aumentado drásticamente durante los meses de pandemia.

e) Más allá de la precariedad de las soluciones actuales, tendremos que diseñar planes de estudio y metodologías de enseñanza y aprendizaje que se adecúen a esta nueva situación, porque lo seguro es que la pandemia seguirá presente en los próximos años.

f) Se deberá implementar en las universidades un mecanismo que asegure la actualización constante de la tecnología y de las posibilidades de intercambio con otras instituciones. Esto implica cambiar la mentalidad competitiva e individualista, que caracteriza a las universidades enfocadas en el éxito financiero, por una actitud de cooperación y colaboración con todo el mundo. De lo contrario, la destrucción del planeta es solo cuestión de tiempo.

Si, eventualmente, se piensa una modalidad presencial o mixta, habrá que asegurarse que no existan contagios, motivo por el cual muchos docentes son tan reacios a volver a las escuelas. Por último, me pregunto si Dios está tratando de decirnos algo que por mucho tiempo no hemos querido escuchar. Tal vez ahora sí reaccionemos y la pandemia termine resultando en una bendición.


Bibliografía consultada:

Arias, E., Escamilla, J., López, A. y L. Peña. (29 de junio, 2020). ¿Cómo perciben los docentes la preparación digital de la Educación Superior en América Latina? Observatorio de Innovación Educativa. https://observatorio.tec.mx/edu-news/encuesta-preparacion-digital-docentes-universitarios-america-latina


Delgado, P. (15 de junio, 2020). Maestros temen regresar a clases presenciales, revela encuesta. Observatorio de Innovación Educativa. https://observatorio.tec.mx/edu-news/maestros-temen-regreso-poscovid


Delgado, P. (8 de junio, 2020). Lecciones del COVID-19 en el sector educativo. Observatorio de Innovación Educativa. https://observatorio.tec.mx/edu-news/lecciones-covid-19-educacion


Estrada Villafuerte, P. (4 de mayo, 2020). El aprendizaje remoto enfrenta otro reto: el profesorado no está preparado para la enseñanza en línea. Observatorio de Innovación Educativa. https://observatorio.tec.mx/edu-news/profesorado-no-esta-preparado-para-educacion-online


García Peñalvo, Francisco. (2 de mayo, 2020). El sistema universitario ante la COVID-19: corto, medio y largo plazo. El blog de Studia XXI. https://www.universidadsi.es/sistema-universitario-covid-19/