Se estima que para las próximas décadas, 10 de cada 100 habitantes en México tendrán 65 años o más. Si tienes el gozo de contar con alguno de tus abuelitos o si tus padres ya son de edad avanzada, sabes que cuando se enferman la familia entera puede llegar a entrar en crisis. Aunque la expectativa de vida ha crecido, las enfermedades crónico degenerativas están cada vez más presentes, afectando la vida de más personas y pudiendo afectar tanto al enfermo como a su cuidador.

Dedicarse al cuidado de un familiar o amigo puede llegar a ser muy gratificante, aunque no siempre es posible por las diversas responsabilidades de la vida que no se pueden evitar. Pero si estás al cuidado de alguien en este momento, te dejamos algunos consejos que puedes tomar en cuenta:

1.Conoce la voluntad de tu ser querido: Muchos esperan hasta que suceda una crisis para hablar de sus preferencias, deseos de cuidados de salud o detalles financieros. Si esperas que un crisis se presente, muchas de las decisiones podrían ser precipitadas y no conforme a la voluntad del enfermo.

2.Conforma un equipo de confianza: Nadie debería enfrentarse solo a las responsabilidades de cuidar a otra persona. Muchas veces puedes contar con el apoyo de familiares, pero también toma en cuenta a amigos, colegas, grupos u organizaciones religiosas.

3.Anticípate a crear un plan: Crear un plan de cuidados familiares por adelantado, te ayudará a actuar de manera rápida y efectiva ante la necesidad y te brindará tranquilidad. Junto a tu familia, anticipa todos los escenarios que podrían enfrentar para organizarse mejor, estar en sintonía y dedicarse a atender al ser querido cuando llegue el momento.

4.Infórmate sobre organizaciones de apoyo. Uno nunca sabe cuánto va a durar una enfermedad, mientras que en algunos casos pueden ser semanas, en otros pueden ser meses o años, pudiendo ocasionar imprevistos. Sin embargo, hay organizaciones o profesionales que se dedican a ayudar a quienes cuidan de seres queridos enfermos.

5.Cuida de ti mismo: Mientras cuidas de otros es fácil descuidar tus propias necesidades. Cuidar tu propia salud no es egoísta, sino una forma de poder realizar tus labores con mayor fuerza y entrega. Cuidar tu salud es tan importante como cuidar de tu ser querido.

En la Biblia también encontramos ejemplos de lo que muchas personas, e incluso Jesús, hicieron ante algún enfermo. Algunas lecciones que podemos aprender son:

  1. Debemos estar dispuestos a atender física y espiritualmente a los enfermos (Lucas 10:25-37).
  2. La familia y los amigos se deben unir para pedir a Jesús por la sanidad de un ser querido (Lucas 7:3, Lucas 8:50, Juan 11:3).
  3. La salud es responsabilidad de cada quien. Aunque Dios quiere que gocemos de salud, nosotros debemos cuidarnos al ser Templo del Espíritu Santo (3 Juan 1:2, 1 Corintios 6:19-20).
  4. Atender a quienes están en necesidad es como atender a Jesús (Mateo 25:35).