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Somos más cuando estamos unidos

Hoy, 27 de abril, se conmemora el Día Internacional del Diseño.

Foto: Pulso Estudiantil
Foto: Pulso Estudiantil

Existe una actitud negativa que impregna a muchos profesionales hoy en día, y esta es creer que su área profesional es, sin duda, la más valiosa y necesaria para hacer que la vida humana se mantenga y prospere. Esta actitud no es nada nueva y, si no lo crees, podemos preguntarle a Caín de la Biblia, que pensaba que porque él era agricultor, todo lo demás debía girar a su alrededor, aún los rituales de sacrificios ideados por Dios. Esta postura de
competencia y enemistad no aporta ningún beneficio, si no lo crees, podemos preguntarle a su hermano Abel y al mismo Caín por los resultado de las acciones obtenidas de ello.

En nuestra actualidad esta historia se repite constantemente, aunque con implicaciones o resultados “menos negativos”… o al menos así lo percibimos; el punto es que esta actitud no ha sido, ni es provechosa. Los diseñadores a veces fallamos al comentar pretenciosamente que “casi todo lo que nos rodea ha pasado por el trabajo de un diseñador” y, aunque tal aseveración sea cierta, esos diseños, objetos y bienes no solo “pasan” por las manos de diseñadores, sino también por un sinfín de otros profesionistas, técnicos y artesanos de diversas áreas que aportan con sus conocimientos y habilidades. Es evidente que estamos viviendo en una sociedad configurada con énfasis en la competencia pero, poco a poco, más personas y profesionales se dan cuenta que “ganar no es todo” y de que la típica frase de “el tiempo es dinero” es incorrecta, puesto que la vida no es una carrera y mucho menos una competencia. Lo importante es aportar y darnos cuenta cuándo aprovechar nuestra oportunidad para hacer un cambio o alguna mejora, no solo como individuos sino también como profesionales. En uno de los escritos de Erik Spierkermann, un diseñador y tipógrafo alemán, dice que nosotros “los diseñadores gráficos sabemos que el mundo probablemente continuará igual sin nuestros servicios.” Que quizás “las cosas podrían ser un poco menos coloridas y algunas empresas podrían vender menos sin nuestro apoyo en la comunicación… pero no se perderían vidas. Sin embargo hay situaciones en las que el diseño gráfico o más bien la falta del mismo a costado vidas”. Y es ahí donde podemos ver una oportunidad, para esta y para todas las demás profesiones, que es el dar un mejor sentido a la vida, haciendo que los entornos y actividades sean más seguras y agradables.

Sumémonos para hacer de esta vida algo mejor, con más plenitud y equidad. No solo los diseñadores sino todos los profesionistas, tenemos el deber de aportar para hacer cambios y mejoras significativas desde nuestra posición de desempeño. Y a ti, querido colega diseñador, te animo a recordar que el buen diseño no es aquel que vende más o evoca más sensaciones, ni siquiera el más popular, opulente o el que genera más ganancias, sino aquel que aporta valor, información y función en una sociedad llena de carencias; aquel que da mensajes de paz, solidaridad y cambios que apunten a hacer que la vida sea mejor.

Foto de Anna Shvets en Pexels
Foto de Anna Shvets en Pexels

Volvamos pues la vista a nuestro creador, el diseñador por excelencia, quien ha ideado no solo con propósitos funcionales, sino con un elevado sentido de belleza, la cual transforma toda realidad y convierte cualquier mensaje en felicidad. Eso es esencial para todo ser humano, no importando su procedencia, creencias, raza o estatus.

Moisés Varela

Autor
Docente en la carrera de Diseño de Comunicación Visual en la Universidad de Montemorelos.
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