En el Día Mundial del Reciclaje convierte lo que no usas en ayuda real
Donar y reutilizar objetos en buen estado, puede impactar la vida de estudiantes y familias cercanas.
¿Y si aquello que ya no usas pudiera convertirse en la respuesta a la oración de alguien más? En un mundo que nos empuja a reemplazar constantemente lo viejo por lo nuevo, el Día Mundial del Reciclaje (18 de marzo) es una oportunidad para detenernos y mirar con otros ojos lo que está a nuestro alcance. Eso que guardamos en el fondo del armario o en un cajón olvidado no es solo un objeto; puede ser justo lo que alguien necesita hoy.
A veces acumulamos cosas pensando que “ya no sirven” simplemente porque apareció una versión más nueva o porque han dejado de ser útiles para nosotros. Sin embargo, mucho de lo que consideramos obsoleto todavía tiene valor.
Cada año se generan millones de toneladas de residuos electrónicos, y una gran parte aún podría seguir en uso, pero lo mismo ocurre con la ropa, el calzado, pequeños electrodomésticos y muchos objetos cotidianos que aún pueden ser reutilizados. Ese teléfono que dejaste de utilizar, la computadora que reemplazaste o incluso esa prenda en buen estado que ya no usas pueden marcar una diferencia real en la vida de un estudiante, de una familia o de alguien que necesita una oportunidad.
Jesús nunca fue indiferente a las necesidades de las personas. Él comprendía que antes de hablar al corazón, había que atender el cansancio, el hambre o la falta de recursos. Elena G. de White lo expresa con así:
'Solo el método de Cristo dará verdadero éxito al alcanzar a la gente. El Salvador se relacionó con los hombres como quien deseaba su bien. Les mostraba simpatía, atendía a sus necesidades y se ganaba su confianza. Entonces les decía: 'Seguidme'”. (El Ministerio de Curación, p. 102).
Cuando decides dar una segunda vida a lo que ya no usas —ropa en buen estado, calzado, o incluso un aparato que puede repararse— estás respondiendo de manera concreta a necesidades reales. Es una forma sencilla y directa de acercarte a otros, de hacer visible el cuidado y la compasión en acciones cotidianas.
No hace falta ir muy lejos para empezar. Existen organizaciones, grupos comunitarios y personas dispuestas a canalizar estos recursos hacia quienes más lo necesitan. También puedes mirar a tu alrededor, un vecino, una familia cercana, un estudiante. Este 18 de marzo puede ser una oportunidad para revisar tu hogar con otra actitud, no desde lo que ya no te sirve, sino desde lo que aún puede ser útil para alguien más.
No dejemos que se empolve lo que otro necesita. Transformemos lo que tenemos en casa en una ayuda concreta, oportuna y llena de significado.
Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.






