China, Japón, Corea, Mongolia y Tailandia, países donde se practican las religiones del budismo, sintoísmo y taoísmo, son de las regiones más desafiantes para la misión de la Iglesia Adventista. Ubicados geográficamente en la región este de Asia, estos países forman parte de la Ventana 10-40, zona donde está la población más grande del mundo, y los países donde hay menor presencia adventista.

En este contexto y en un esfuerzo más por aportar en el cumplimiento del mandato de la misión mundial, se llevó a cabo en la Universidad de Montemorelos el Festival del Misiones, esta vez con énfasis en los desafíos de la iglesia en el este de Asia y en la forma activa en que la familia universitaria puede involucrarse para el cumplimiento de la misión.

Para presentar los temas, fueron invitados el pastor Gregory Whitsett, director del Centro para Religiones del Este de Asia en la Asociación General; el ingeniero Ram Jhonson, quien trabaja en el área de Recursos Humanos del programa de servicio misionero de la iglesia mundial; y el pastor Abner de los Santos, vicepresidente de la Asociación General.

Además de presentar la cosmovisión de religiones como el budismo y hacer énfasis en la importancia de construir puentes para alcanzar a quienes las practican, los invitados desafiaron a los jóvenes a entregar su vida al servicio misionero en su región local o en el mundo, presentando los datos sobre las necesidades y oportunidades de servicio que hay en la iglesia.

"Desafío a los jóvenes a involucrarse, a usar sus conocimientos, profesiones, habilidades, dones espirituales, talentos adquiridos y naturales, para que puedan contribuir a alcanzar al mundo y a preparar a hombres y mujeres de este mundo para que estén listos para la venida de Jesús", dijo el pastor De los Santos en entrevista.

Ser misionero es un trabajo demandante del que no se obtienen resultados inmediatos, pero, explica Jhonson, lo importante es mostrar el espíritu y amor de Dios a través de nosotros y así compartir el evangelio. "Eso es ser misionero".

La Universidad de Montemorelos es una institución que promueve una cultura misionera en sus alumnos y empleados; es así que a lo largo del festival fueron presentadas experiencias de servicio misionero de algunos miembros de la familia universitaria.

A toda la comunidad se la animó además, a continuar entusiasmados en el apoyo a la misión que la iglesia procura cumplir, entre otras cosas, llegando a los que no han sido alcanzados.

"Sí es verdad que es un desafío alcanzar esos lugares donde hay poca presencia adventista, pero la razón por la que no podemos alcanzarla es porque no todos nosotros estamos haciendo lo que está en nuestras manos para hacer", comentó el pastor De los Santos, quien además enfatizó que "el verdadero desafío que tenemos es que nuestra feligresía comprenda la importancia de involucrarse en el cumplimiento de la misión. Si todos nosotros nos involucramos y cada miembro, niño, joven, adulto, hombre o mujer, de la raza que sea, todo aquel que acepta a Cristo como su salvador personal, comprende el propósito por el que ha llegado a formar parte de este pueblo, de este movimiento, y cumple la parte que Dios le da para cumplir con la misión, entonces, solo entonces, realmente podremos alcanzar al mundo".

Además, se hizo énfasis en la misión local y sus retos. Para esto se expusieron informes sobre la misión en las distintas regiones de México y las principales necesidades por las que, además, se oró.

"Si creemos que Cristo viene pronto, debiéramos estar haciendo algo. Es mi deseo y también es mi oración, que cada uno de nosotros podamos estar haciendo algo para que podamos ver a Jesús pronto, viniendo en gloria y en majestad, para poder vivir con él por siempre", concluyó De los Santos.

Por su parte el pastor Whitsett, quien además fue el presentador del Curso de Misión Transcultural la semana previa al festival, habló sobre el que él considera "el ingrediente principal para ser un buen misionero" que es "tomar el tiempo de aprender acerca de la gente a la que vamos a servir. Lo que la gente no entiende es que necesitamos gente que, no solo sean buenos predicadores, sino que sean buenos estudiantes, investigadores, fascinados por la cultura, para que podamos compartir el evangelio. Eso toma tiempo y esfuerzo".


Educando para la misión

Creado con el objetivo de promover la visión y transmitir la pasión por la vocación misionera de la iglesia en los estudiantes y demás miembros de la familia universitaria y la comunidad, la institución organizó por primera vez el Festival Misionero en el 2001 y desde entonces se celebra cada año.

Desde 1992 hasta la fecha, poco más de trescientos estudiantes de la Universidad de Montemorelos han prestado servicio voluntario en 63 países de América, Europa, África, Asia y Oceanía.

Al ser alumnos y graduandos de las distintas carreras que ofrece la institución, han podido apoyar en desafíos que abarcan desde el área de la salud, la educación, el desarrollo, la comunicación y sobre todo evangelismo.

Cada año, un promedio de 15 estudiantes viajan a otros países con el deseo de ayudar donde más se les necesite.