¿Estudiante, turista o misionero?
Adiel Gómez, estudiante de Contaduría Pública en la Universidad de Montemorelos, se desarrolla profesionalmente mientras presta servicio misionero en Sagunto, España.
Era cuestión de esperar, sólo faltaba terminar unos trámites y en pocos meses estaría viajando a Inglaterra para su semestre de intercambio académico. Adiel Gómez, mexicano, estudiante de Contaduría Pública en la Universidad de Montemorelos (UM), llevaba dos meses gestionando el proceso para su partida, pero los planes que Dios tenía para él eran diferentes.
Fue una tarde de septiembre de 2020 cuando recibió la llamada de Newbold College, instituto donde realizaría su intercambio, en la que le informaban que no podrían continuar con los trámites ya que la carrera de contaduría había cerrado debido a la pandemia.
“No se pudo, pero sigue orando y puede que se te abran puertas en otro lugar”, le comentaba la coordinadora de la facultad a Adiel al percibir su desánimo.
No pasó mucho tiempo antes de que una oportunidad surgiera; una vacante para ser voluntario como asistente contable en el Campus Adventista de Sagunto, España. “Recuerdo que cuando era pequeño tenía el deseo de ser misionero, pero nunca lo puse en mi mente para tomarlo como una prioridad”, comentó Gómez, pero tras una reunión virtual donde en la que tuvo la oportunidad de escuchar las experiencias misioneras de exalumnos de la UM, decidió que al finalizar su sexto semestre de la carrera dedicaría un año al servicio misionero.
Tras realizar los trámites necesarios, Adiel llegó a Sagunto el 17 de septiembre de 2021, y empezó sus labores como asistente contable. “Este puesto me permite crecer profesionalmente mientras sirvo como misionero, por lo que no puedo considerarlo como un año perdido, sino como de uno de aprendizaje y servicio”, comentó Gómez.
Además de desarrollarse en el área contable, Adiel tiene a su cargo otras actividades. Durante los días hábiles colabora con el Conservatorio de Música como ayudante en el traslado de niños dentro de la escuela, guiándolos de una clase a otra; por otro lado, algunas noches le toca prestar servicio en el comedor. Estas actividades, asegura Adiel, le han permitido socializar y conocer más sobre la nueva cultura en la que se encuentra.
En total son trece voluntarios que prestan servicio en ese campus, estos provenientes de Chile, Argentina, Colombia y México. Todos llevan un curso de misionología durante el tiempo que dura su estancia en Sagunto, de esta forma, Adiel no sólo colabora con el campus, sino también estudia en él, cada mañana toma 3 materias de teología, para después seguir con sus actividades.
“Siempre pensé que un misionero era quien estaba en el África o en alguno de los países de Asia. Yo decía que si alguien se iba de misionero a Europa es porque realmente se iba de turista”, relata Gómez sobre cómo era su pensar antes de ser misionero. “Al llegar acá me di cuenta de que todo era muy diferente y estaba equivocado, cuando publican alguna vacante misionera, es porque realmente ocupan tu ayuda”, añadió.
En cuanto comenzó sus labores como asistente contable, Adiel pudo percibir la necesidad que el campus atravesaba, ya que antes de la pandemia, el colegio contaba con muchos estudiantes, sin embargo, ahora sólo hay alrededor de ochenta alumnos; por lo que Adiel ha colaborado con los administradores en la elaboración de un plan estratégico para evitar la crisis financiera. “Puede que ahora no se puedan notar los resultados, pero después de cinco años, cuando se empiecen a percibir, podré estar feliz de saber que fui parte de esta planeación”, expresó Gómez.
Durante su estancia misionera, Adiel ha percibido la necesidad evangelística que presenta el país, que, si bien sí existen congregaciones adventistas, estas son pequeñas y en su mayoría con feligresía adulta con falta de jóvenes. “Me crea nostalgia recordar cómo en la UM incluso había dos cultos en los que la iglesia se mantenía repleta, o recordar el club de conquistadores con casi trescientos aspirantes; aquí los clubes apenas tienen alrededor de cuatro integrantes, incluso en el Campus, de cada 20 alumnos, sólo dos o tres son adventistas”, compartió Gómez.
Al ver esta necesidad, los voluntarios y el pastor juvenil han organizado diferentes actividades de fin de semana para los jóvenes, como retiros espirituales o campamentos, con el objetivo de convivir, crecer espiritualmente y buscar un relevamiento entre los jóvenes.
“Realmente no importa a dónde vayas, a África o Europa, siempre habrá necesidad. Dios obra en ti grandes maravillas para los demás, por lo que sabes que no solamente estás sirviendo al Señor, sino también a personas que te necesitan, estés donde estés”, concluyó Adiel.






