Semana Mozartiana en la UM acerca la música clásica a nuevas generaciones
Conciertos y espacios formativos integran una experiencia educativa, centrada en las obras de Mozart.
La Universidad de Montemorelos (UM), a través de la Escuela de Música, llevó a cabo la Semana Mozartiana 2026, un evento académico y artístico que reunió a estudiantes, docentes y público en general en torno a la obra de Wolfgang Amadeus Mozart, una de las figuras más influyentes de la música occidental.
Durante cinco días, el programa incluyó conciertos, recitales y espacios formativos. Entre las obras interpretadas destacó el Réquiem en re menor, una de las piezas más representativas del repertorio sacro. Las presentaciones principales se realizaron en el Auditorio Universitario y en la Basílica del Roble, en Monterrey, bajo la dirección del Mtro. Pavel Semanivsky y el Mtro. Oscar Castillo, respectivamente.
Más allá de la ejecución musical, el evento se planteó como una experiencia formativa que refleja el enfoque educativo de la institución, donde la música es entendida como parte del desarrollo integral. “La Universidad de Montemorelos integra la formación cultural dentro de su modelo educativo para que los estudiantes desarrollen el gusto por la buena cultura. Esta semana fue de mucho provecho porque no se trató solo de asistir a conciertos, sino de comprender las obras a través de conferencias y espacios formativos” explicó la Mtra. Norka Harper, directora de la Escuela de Música de la UM.
Un referente que sigue vigente
Para los organizadores, la relevancia de Mozart trasciende el ámbito histórico y se mantiene vigente por su capacidad de conectar con la experiencia humana.
“Su música nos sigue hablando sobre emociones que sentimos al día de hoy, como alegría, dolor, ternura, ansiedad, humor, asombro, muerte, pérdida y nuevos comienzos”, explicó Mario Vázquez, integrante del comité de planeación. “No era una figura fría de museo, era alguien que vivió con intensidad y eso se refleja en su música”.
Además de su valor artístico, su obra permite comprender el contexto cultural en el que fue creada.
“Acercarse a Mozart es una forma de entrar a la Europa del siglo XVIII, pero también de ver cómo el arte dialoga con la sociedad de su tiempo”, añadió Vázquez.
Formación que integra técnica, arte y propósito
Dentro del proceso educativo, interpretar a Mozart representa un desafío que va más allá de lo técnico.
“Es uno de los compositores más influyentes de la tradición occidental. En la formación musical no solo es importante estudiarlo, sino interpretar obras significativas que representen un verdadero reto artístico y técnico”, señaló el director de la orquesta, Pavel Semanivsky.
En particular, el Réquiem se convierte en una experiencia formativa integral para los estudiantes.
“No es solo un desafío técnico —por su complejidad coral y orquestal—, sino también una experiencia de profunda riqueza emocional, espiritual y musical”, explicó.
Sobre el proceso interpretativo, agregó que “la técnica proporciona los medios, pero lo espiritual otorga el propósito. Una interpretación lograda surge cuando el músico no solo ejecuta, sino que comunica el contenido profundo de la obra”.
Para quienes participaron desde el coro, este proceso también implicó asumir un nivel distinto de exigencia y compromiso.
“Cuando los estudiantes se enfrentan a una obra como el Réquiem de Mozart, entienden que están entrando a otro nivel dentro del repertorio coral. Se preparan distinto, se apoyan entre ellos y desarrollan un sentido de responsabilidad y orgullo por lo que están interpretando”, explicó Oscar Castillo, director del coro.
Además del reto técnico, la experiencia fortalece su formación y proyección como músicos.
“Es una obra que marca. Les da confianza saber que ya formaron parte de un proyecto de este nivel y los prepara para integrarse a otras agrupaciones en el futuro”, añadió.
Desde esta perspectiva, la interpretación también adquiere un sentido más amplio. “Buscamos que tanto quien interpreta como quien escucha reconozca que está frente a una obra trascendente. No solo se ejecuta, se vive”, señaló.
Una experiencia que transforma a los estudiantes
La Semana Mozartiana también se vivió desde la experiencia directa de quienes participaron en el coro y la orquesta.
Para Rachel Sánchez, integrante del coro y alumna de la Licenciatura en Música, interpretar esta obra representó un reto significativo.
“Fue poder ver el resultado de un arduo trabajo y disfrutar toda esa adrenalina que solo se vive en un concierto”, agregó.
Desde otra perspectiva, Rose Marlyne Joseph también integrante del coro y alumna de Médico Cirujano, destacó el valor colectivo del proceso: “Cada quien tiene una parte que cuidar y cuando todos lo hacen bien, algo hermoso se construye. Entendí que la música no son solo notas, sino el significado de lo que cantas y las emociones que transmites”.
Para algunos participantes, la experiencia también tuvo un impacto espiritual.
“Cantar es una de mis maneras favoritas de hablar con Dios. Es un momento donde dejo todo y simplemente me conecto con Él”, expresó Rose.
El Dr. Marcos Flores, catedrático en la Facultad de Ciencias de la Educación y también integrante del coro, describió la experiencia como un encuentro con lo trascendente: “No se trata únicamente de ejecutar una obra, sino de habitar un lenguaje sonoro que dialoga con lo eterno. La música sacra tiene la capacidad de trascender fronteras y convertirse en un puente de comunión”.
En el caso de estudiantes en formación, el reto técnico se convierte en una oportunidad de crecimiento acelerado. “Me obligó a subir de nivel y me mostró lo que puedo llegar a hacer con disciplina y práctica”, comentó José Luis Cartagena, integrante de la orquesta y estudiante de la Licenciatura en Música.
A través de iniciativas como la Semana Mozartiana, la Universidad de Montemorelos fortalece su compromiso con la formación de músicos y con la promoción del patrimonio cultural. En este contexto, la experiencia no se limita al escenario ni al repertorio, sino que se convierte en parte del proceso educativo que busca formar personas con criterio, sensibilidad y una comprensión más amplia del arte y su significado.






