Savanto: Rescatista
Estudiante de la UM Virtual trabaja junto a su esposa en proyectos misioneros de evangelismo y nutrición en África.
“Yo siempre quise ser pastor misionero”, expresó el chileno Víctor Adonis, estudiante de Teología en la UM Virtual, quien a sus 24 años, en compañía de su esposa Tanzi Lampert, estadounidense, se encuentran en Chad, África, como misioneros; donde atienden un centro de nutrición, programas de evangelismo y de educación.
De soltero, Víctor había tenido la oportunidad de ser misionero en países como Belice y Filipinas, y también había participado en pequeños viajes misioneros en México, Perú, Colombia y Chile. Sin embargo, mantenía en su corazón un sueño: ser misionero en la ventana 10/40.
Víctor decidió aplicar en el programa de MOVE, un Centro de Entrenamiento Misionero en Belice, donde conoció y se casó con Tanzi. Fue ahí donde los invitaron a liderar el centro de nutrición del Hospital Adventista de Bere en Chad, África.
Chad es un país donde predomina la religión del Islam, por lo que hay muchos musulmanes. “A pesar de que el cristianismo está creciendo, sigue siendo minoría, por lo que sentimos una gran impresión en nuestro corazón y aceptamos el llamado de venir a atender el centro de nutrición y después, estando acá, decidimos abrir el área de evangelismo, que es la base misionera”, compartió Adonis.
Desde diciembre de 2020 se encuentran laborando en el centro de nutrición, donde Tanzi es la directora. Ahí proveen alimento a las personas, principalmente a mamás y bebés; e incluso cuando se dan casos de madres que fallecen, se les da apoyo a los papás en cuanto a la alimentación de los recién nacidos. También se hace especial énfasis en la orientación ya que hay mucha desinformación en los temas de nutrición en general y especialmente de los bebés y recién nacidos.
Cada día se atienden entre 30 y 60 mamás, además de los pequeños que ya están hospitalizados. Cuando un bebé está muy desnutrido y tiene bajo peso, primero se le hospitaliza y cuando ya se encuentra en un estado mejor, se le hace un seguimiento de algunas semanas o incluso un año.
El método de Cristo
“Las actividades que realizamos en el área de nutrición, también las utilizamos como un centro de influencia, como un método para hablarles a las personas de Jesús”, comentó Adonis.
Víctor y Tanzi notaron la necesidad de crear un proyecto, no sólo que contribuyera al centro de nutrición, sino que también se enfocara al área de evangelismo. Fue entonces cuando crearon la base misionera a la que denominaron Savanto, que quiere decir rescatista.
A través de Savanto se recolectan alimentos para ser limpiados y almacenados, se hacen actividades eclesiásticas de apoyo a las iglesias y se instruye a la población en diferentes temas como higiene y educación familiar. “Es muy triste, pero muchos papás hombres abandonan a sus familias, al igual que existe mucho la poligamia y el machismo; por eso nosotros ofrecemos todas estas charlas de educación en diversas áreas”, explicó Adonis.
En el equipo hay cuatro misioneros locales que ayudan en el evangelismo de las aldeas. Para esto, un misionero que lleva once años trabajando en Chad, hizo una imprenta, por lo que imprimen y reparten en francés y en el dialecto del pueblo, materiales de estudios bíblicos, cantos y otros recursos de enseñanza.
Uno de los grandes problemas es que la gente tiene muchos hijos, explica Adonis, y debido a la baja economía, muchos niños no tienen la oportunidad de ir a la escuela, ya que en el país no existe la educación gratuita. “Si los padres no pueden pagar una escuela, entonces simplemente los niños no estudian, por eso la tasa de analfabetismo es muy alta”.
Actualmente, a través de Savanto, se están realizando tres aulas de clase en una Iglesia Adventista para fomentar la educación y ayudar a los niños. Por otro lado, existen programas que becan a jóvenes para estudiar en una escuela adventista, por lo que la familia de Víctor decidió acoger a un joven para brindarle techo y alimento. A su vez, el chico también se ha sumado al proyecto como misionero, yendo a las aldeas a predicar y a cantar.
Creciendo para servir mejor
Todo avanzaba muy positivamente, pero en el corazón de Víctor aún quedaba un deseo por cumplir: estudiar Teología. “Yo consideraba que era perder tiempo ir a la universidad, ya que sentía que Dios me necesitaba tanto en el terreno, pero si podía hacer las dos cosas a la vez, claro que lo haría”, compartió Adonis. Fue entonces cuando recordó que un amigo en Cuba le había comentado que él había estudiado de manera virtual, por lo que decidió investigar.
Así fue como Adonis comenzó a estudiar en la UM Virtual. “Me gustó que la universidad tiene actividades misioneras y que hay muchos misioneros de Montemorelos sirviendo en diferentes partes del mundo. Entonces decidí que tenía que prepararme, ya que la universidad me daría herramientas que pueden utilizarse en el campo misionero”, dijo Adonis.
Ahora Víctor ya se encuentra en su tercer año de la licenciatura, pero no ha sido fácil. Cubrir las colegiaturas ha requerido de mucha fe ya que incluso ellos mismos no generan ingresos para sus propios gastos de manutención. “Nosotros vivimos a base de donaciones y comemos por gracia de la gente guiada por Dios. En ocasiones llegan ayudas grandes para el centro de nutrición, pero a veces somos los misioneros quienes sufrimos para financiar el mantenimiento de las cosas”, compartió Adonis.
Víctor no cuenta con donadores fijos o una entrada de dinero asegurada, pero confía en que Dios está al control. “Aún no sé cómo pagaré los otros años, pero sé que si Dios me ha ayudado hasta aquí ¿cómo no lo seguirá haciendo?”, externó Adonis.
Víctor percibe día a día el impacto que tiene la misión, por lo que invita a otros a unirse también: “sin importar el área de estudios, todos pueden ser misioneros. Si todo el pueblo Adventista fuera misionero, el evangelio llegaría a toda la tierra. Finalmente, eso es lo que Dios nos llama a ser, esa es realmente la misión de la educación adventista: ser misioneros”.






