Foto tomada de: https://red26.home.blog/2019/05/05/nuevamente-david-contra-goliat/

Puedes leer la parte 1 de este artículo aquí: ¿Qué tan importante es la preparación continua? Parte 1

“Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: — ¿Qué harán al hombre que venza a este filisteo y quite el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?” (1 Samuel 17:26). Hasta aquí, David solo se muestra curioso y emocionado por saber quién sería el valiente que se enfrentaría a este soldado filisteo. Hasta aquí, David no había considerado modificar el plan de viaje que habían trazado desde su casa, pero después algo curioso pasó. Nadie respondía al desafío, incluso, por andar de preguntón, su hermano Eliab se enojó con él y le dijo: “¿Para qué has descendido acá? ¿A quién has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la malicia de tu corazón; has venido para ver la batalla” (1 Samuel 17:28). David era el hermano más chico y, si a eso le sumamos la frustración de los soldados, claro que su hermano iba a reaccionar así. Prácticamente le estaba diciendo: David, estamos metidos en un problemón y tú con tus imprudencias, ¡vete de aquí!… Pero aquí es donde David se ve “forzado” a cambiar el plan del viaje. David no puede creer que no hubiera un solo soldado del ejército de Israel, a quienes él admiraba, que aceptara ese reto. Y aquí hacemos otra pausa en la historia para hacer el segundo punto.

David tenía un plan de acción que no comprendía involucrarse en una batalla pero, en el momento que se presentó la crisis y tuvo que evaluar las circunstancias, hizo una adaptación a su plan. La habilidad de adaptarse a las circunstancias es muy importante, como ya hemos experimentado en este año 2020. Pero, la adaptación que hizo David no fue algo precipitado como a veces solemos pensar, sino que él evaluó muy bien la situación y tuvo que llegar a la conclusión de que podía hacer algo. ¿Qué conclusiones fueron estas?

  • El Dios de los ejércitos era el Dios de Israel. David creía en el poder de su Dios, pero no en una forma teórica sino creía de una manera práctica. Tenía fe.
  • David sabía que podía aportar. Él no fue altanero y dijo: “Yo veré que hago, igual Dios está conmigo”. No, David ya había tenido experiencia peleando con leones y osos, sabía de la habilidad que tenía con la honda y el daño que podía hacer con ella. Sabemos que la honda era usada también como arma militar y parte de los ejércitos de aquel tiempo tenían una sección de hombres diestros con la honda, así como había arqueros y hombres a caballo. Se dice que uno podía lanzar una piedra con la honda hasta 150 m de distancia y su velocidad puede compararse con una bala disparada desde una pistola .45.
  • David no se había contaminado con el temor que prevalecía entre las filas del ejército de Israel, tenía una perspectiva fresca de la situación y aunque todos habían evaluado la situación con un combate hombre a hombre, David no tenía planes de acercarse al gigante. David sabía que podía hacer daño desde lejos.

Sabemos cómo termina la historia. David usó las herramientas que había adquirido siendo un pastor de ovejas que, aunque no eran entrenamiento militar, le ayudaron a enfrentar una situación que él no había planeado y pudo vencer al gigante que se le presentó.

Al terminar este año, me gustaría invitarte a evaluar lo vivido en este 2020, a rescatar lo aprendido. No sabemos qué traerá este 2021, no sabemos las complicaciones que se puedan presentar y no quiero decir la frase “prepárate para lo desconocido”, ese no es el punto. El punto es que vivimos en la era de la información, el conocimiento de casi cualquier tema está al alcance de unos cuantos clics y la oportunidad de aprender nuevas habilidades está al alcance de todos. Por lo tanto, es nuestra responsabilidad -e incluso obligación- mantenernos actualizados, buscar nueva información, adquirir nuevas habilidades.

Nosotros no conocemos el futuro, pero Dios sí lo sabe y así como en el caso de David (que sin haber planeado el enfrentamiento con el gigante, su diligencia en aprender habilidades lo puso en una posición en la que Dios lo pudo usar para beneficio de muchos), Dios nos ha prometido estar con nosotros. Pero también, nos manda a esforzarnos y ser valientes (Josué 1:9). Si hacemos estas cosas, no hay porque temer al futuro.

Que este 2021 sea un año de aprovechar todas las oportunidades que Dios nos da para prepararnos mejor y así servirle en cualquier circunstancia que se nos presente.