Hoy por hoy, la información sobre lo que sucede en el mundo ya no es un privilegio de unos pocos. Con el bombardeo de noticias que surgen a cada segundo, me atrevería a decir que no hay un día en el que no leamos o escuchemos alguna noticia por cualquier medio.

Si por causalidad no revisaste el twitter, apenas abriste los ojos en la mañana, y no hiciste caso de las notificaciones de Facebook o del medio informativo que sigas en alguna red social; si decidiste no dejarte llevar por los pequeños pero llamativos titulares que te invitan a salir del sitio web donde estás navegando para ir a leer o ver un video interesante, con seguridad en alguna conversación del día alguien te pondrá al tanto sobre algún asunto que surgió en las últimas horas.

Pero esto no significa estar realmente actualizados, porque hay tanta información que nunca acabamos de enterarnos de todo. Y es que así es la dinámica del periodismo. Las noticias dejan de serlo poco tiempo después de ser publicadas, porque más desastres ocurren, más cambios económicos hay, más decisiones políticas se toman, más famosos hacen algo que los hace aparecer en las noticias; a cada momento hay más robos, secuestros y muertes que se deben comunicar.

Pero, ¿qué impacto tienen realmente las noticias y la información en general en nuestro día a día? No me dejarán mentir cuando digo que tomamos muchas decisiones basadas en noticias: nos entretienen videos que se viralizan, nos entristecemos por ciertas realidades que vemos, nos atemorizamos cuando escuchamos sobre algunos crímenes y malas noticias y, si algo nos sorprende positiva o negativamente, lo compartimos.

Sin necesidad de analizarlo mucho, de seguro estarás de acuerdo conmigo en que la realidad de los medios hoy en día es alarmante. La información que se viraliza no siempre es la mejor o más educativa; las noticias más leídas normalmente son las que generan morbo, temor e incertidumbre; y para no hacer más larga la lista, solo sumaremos el término fake news. Sin duda, también pasan cosas buenas en el mundo, pero normalmente no son las que se hacen virales.

Pero no todo es negativo… hay una noticia que rompe todos los esquemas de la realidad de hoy. Y, como periodista, inmediatamente me detengo y pienso en las características mínimas que hacen que algo se convierta en noticia y me fascino al confirmar una vez más que esta es la mejor de las noticias: Jesús y su sacrificio mediante el cual le dio una esperanza al mundo.

Esta noticia no pierde vigencia y es de interés universal, porque no solo es la solución a los innumerables problemas del mundo, sino que además propone un mundo nuevo. ¿Quién no querría enterarse de esto?

¡Con seguridad vale la pena que esta noticia sea viralizada!

Si eres de los pocos privilegiados que conocen sobre esta noticia, ¡compártela cuanto antes! Hoy es un buen día para las buenas noticias… permite que transmitir esta información sea el impulso de muchas decisiones para la eternidad.