Quizá, las consecuencias del pecado de nuestros primeros padres se puedan sintetizar en la sentencia divina “…maldita será la tierra por tu causa…” Génesis 3:17. Ciertamente, desde aquel remoto pasado cuando nuestro planeta fue el lugar perfecto para el sostenimiento de la vida, hasta nuestra época, las condiciones para el sano desarrollo de la misma, se han deteriorado. En consecuencia, como humanidad enfrentamos amenazas comunes; un ejemplo de ello es la actual pandemia desatada por el covid-19, que -sin hacer distinción entre edad, sexo, raza, religión, estatus social u otros parámetros- ha causado ya la pérdida de varios miles de vidas.

Como sabemos, existen otros graves problemas que como humanidad enfrentamos, quizá algunos de los más preocupantes sean el calentamiento global y el cambio climático, fenómenos directamente asociados con la emisión de los gases de efecto invernadero (GEI). Muy relacionado con estos fenómenos es la, así llamada, “huella del carbono (HC)”, un concepto que brevemente abordaré a continuación.

¿Qué es la huella del carbono? Se llama huella a una marca o señal que deja el pie del hombre o del animal en la tierra, al desplazarse de un lugar a otro. El hecho es que, de alguna forma, todo ser vivo imprime cierta marca en su entorno, al realizar sus actividades cotidianas. En efecto, esa “huella del carbono” se define como la cantidad de gases de efecto invernadero expresadas en términos de CO2-e (CO2 equivalente)(1), emitidos a la atmósfera por un individuo, organización, proceso, producto o evento dentro de un límite especificado (Pandey, Agrawal, & Pandey, 2011).

Parece entonces importante conocer un poco más sobre la HC, pues este concepto envuelve al ser humano desde un nivel corporativo hasta el individual y pretende, de alguna forma, medir el impacto que la humanidad causa en la naturaleza, a través de las diferentes actividades.

En el caso de una organización, la HC se conoce analizando sus emisiones de GEI dentro de cierto intervalo temporal, diferenciando entre emisiones directas, emisiones indirectas y absorciones. Las primeras sonlos GEI producidos, ya sea por el consumo de combustibles fósiles, pérdidas de gases refrigerantes o por reacciones químicas, todos asociadas a los procesos productivos de la empresa. Las segundas son los GEI emitidos por quien provee la energía utilizada por la organización. Son una función directa de la cantidad de energía utilizada por la organización, así como del origen energético de la red que abastece a la organización. También, se contabilizan aquí los GEI resultantes de aquellos procesos de manufacturación de los productos y servicios adquiridos para la correcta operación de la empresa. El último tipo, se refiere a las absorciones de gases GEI que determinada empresa ejecuta de manera intencional para contrarrestar sus emisiones (Nueva ISO 14001, 2015).

A nivel individual, la HC evalúa las emisiones de GEI invernadero y, por lo tanto, el impacto que una persona produce en el medio ambiente, al realizar sus actividades cotidianas. Se entiende entonces que la HC de cada ser humano es un reflejo de su estilo de vida y particularmente de sus hábitos de consumo. Desde esta perspectiva, acciones tan sencillas como aprovechar la energía solar para secar la ropa, mantener limpio el refrigerador, utilizar más la bicicleta o caminar, llevar bolsas de tela para la mercancía que compramos en el mercado y reducir la ingesta de carnes, nos ayudarán a reducir nuestra HC.

En este punto, creo que la pregunta importante sería: ¿Conoces cuál es tu HC?, si tu respuesta es NO, busca en internet una de las múltiples calculadoras que hay para medirla; estas calculadoras son herramientas interactivas en las que cualquier persona puede saber qué cantidad de GEI es producido por sus actividades cotidianas. Generalmente, una vez hecho el cálculo, esta herramienta tecnológica identifica cuales son las principales fuentes de emisiones y da sugerencias para su reducción y la optimización en el uso de los recursos naturales (Ministerio del Medio Ambiente, 2010).

Recordemos que fuimos creados por Dios y se nos dio, desde el principio, la responsabilidad de ser mayordomos de la creación; por lo tanto, tenemos el sagrado deber de cuidar nuestro ambiente. Las acciones que realicemos con tal fin, serán de beneficio no sólo para nosotros, sino para las generaciones por venir.



Referencias:

(1) Unidad de medida en toneladas que calcula la emisión de cada uno de los GEI con su respectivo potencial de calentamiento establecido por Intergubernamental Panel on Climate Change (1996).

Ministerio del Medio Ambiente. (2010). Huella de carbono. Retrieved October 30, 2020, from https://mma.gob.cl/cambio-climatico/cc-02-7-huella-de-carbono/

Nueva ISO 14001. (2015). Huella del carbono ¿Qué es? ¿Cómo se mide? Retrieved October 30, 2020, from https://www.nueva-iso-14001.com/2019/09/huella-del-carbono-que-es-como-se-mide/

Pandey, D., Agrawal, M., & Pandey, J. S. (2011). Carbon footprint: Current methods of estimation. Environmental Monitoring and Assessment, 178(1–4), 135–160. https://doi.org/10.1007/s10661-010-1678-y