Lo que no te han dicho sobre cómo impacta tu productividad laboral al país.

Mucho se ha comentado sobre la "nueva normalidad" en tiempos del Covid-19; de tal manera que, tanto en lo individual como en el círculo familiar, en el trabajo informal en las mipymes (micros, pequeñas y medianas empresas), las grandes e incluso en las transnacionales, nos une un mismo objetivo: ser más productivos. Pero ¿qué es la productividad?, ¿por qué es importante, especialmente en estos tiempos? y ¿de qué manera impacta mi productividad en los distintos círculos antes mencionados?

Nos centraremos en mirar lo anterior en el contexto de las mipymes, donde están incluidos todos los sectores. Con base en lo anterior, podemos decir que el 95% de las empresas de México son micros (que tienen de 1-10 empleados) y sólo el 0.2% son grandes (más 250 empleados). También es interesante conocer que las mipymes generan el 78% de los empleos formales, aportando el 52% al PIB (producto interno bruto) (Morris Dieck, 2019).

La productividad es el resultado de la cantidad de productos o servicios que producimos, entre la cantidad de recursos que utilizamos para producirlos (Universidad tecnológica de México, 2001). Por recursos, sabemos que existe una amplia gama de ellos, como son los materiales y equipos, el humano o el tiempo, por mencionar algunos. Decimos que hay alta productividad cuando se logra producir bienes o servicios con pocos recursos y con pocas horas de trabajo; y un aumento de la productividad, cuando se puede producir más con los mismos recursos y tiempo.

¿Recuerdas el 52% que las mipymes aportan al PIB? Pues la productividad tiene una relación directa en ese aporte, ya que el PIB es toda la riqueza que produce un país. Dicho en otras palabras: el PIB resulta al sumar de forma anual todos los sueldos de todas las personas de un país. Ahora, con esto en mente, podemos inferir que si somos más productivos, conseguiremos aumentar el PIB, hacer que mejoren las condiciones de vida para cada familia y lograr que las empresas sean más rentables. En el caso de las últimas, sabemos que cuando tienen suficiente liquidez, la productividad no les resulta importante, pero cuando no tienen lo suficiente, esta es lo único que importa (Goldratt Eliyahu, 2010).

Existe la productividad total de los factores (PTF) que mide factores muy amplios (Hulten, 2000) y la productividad laboral, que es una medida mucho menos amplia, ya que mide qué tanto se logra producir por hora trabajada (Galindo, 2015); sin olvidarnos de que esta última sigue teniendo su impacto en el PIB.

Para lograr comparar la productividad de un país, se mide utilizando el Índice Global de Productividad Laboral de la Economía (IGPLE). El IGPLE se genera al relacionar el PIB trimestral en términos reales, con el número de horas trabajadas de toda la población de ese mismo (INEGI, 2015). Para el año 2019, México ocupó el penúltimo lugar de productividad laboral entre los países de la OCDE (Organización para la cooperación y el desarrollo Económico), como puedes ver en la gráfica 1.

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Gráfica 1: Productividad laboral países de la OCDE, 2017 (Compendium of Productivity Indicators 2019)

La productividad laboral juega un papel muy importante en la economía de los países, y para México, es todo un reto incrementarla; principalmente para las mipymes, pues son la sangre de la economía de nuestro país (Moris Dieck, 2019).

Las mipymes en México están muy por debajo del promedio de productividad de los 37 países que conforman la OCDE y, como lo muestra la gráfica 2, la brecha es muy amplia en comparación con las grandes empresas (OCDE, 2016).

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Gráfica 2: Productividad laboral mipymes Vs promedio de países representados OCDE

Seguramente, como mexicano te has de estar preguntado ¿qué pasa?, ¿por qué tenemos esos niveles de productividad laboral cuando vemos y sentimos que se trabaja mucho? Para responderte -y confirmar lo que piensas-, te comparto un último dato. En la gráfica 3 puedes observar que México es el país en que se trabaja más horas promedio por persona, pero también es el menos productivo. En otras palabras "parece que hacemos, pero al final no se hace casi nada".

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Gráfica 3: Cantidad anual de horas promedio por trabajador, OCDE 2018

Entonces, ¿por qué es importante la productividad en estos tiempos? Dado el gran número de personas empleadas en las mipymes, incrementar sus niveles de productividad laboral no sólo cerrará la brecha entre grandes y pequeñas empresas, sino que su rentabilidad será cada vez mayor (OCDE, 2017).

Cada uno de nosotros jugamos un papel predeterminante para generar productividad en nuestros entornos laborales, ya que así como las empresas, los gobiernos también juegan un papel importante en la ecuación, al establecer buenas políticas públicas, cerrar la brecha de la desigualdad y lograr la inclusión social. Por su parte, las empresas que logren aprovechar su recurso humano y se preocupen por mejorar su bienestar de manera integral e incluyente, principalmente en la capacitación, investigación e innovación de sus procesos, lograrán ver premiado su esfuerzo en un significativo aumento de la productividad laboral.

De modo que cuando un país tiene niveles bajos de productividad laboral, no significa que sus trabajadores tengan menos capacidades, sino que la baja productividad puede ser derivada de la composición de los factores productivos en el país y las condiciones laborales, económicas y sociales, que logran potencializar y aprovechar eficientemente los recursos humanos.

Como vemos ahora, la combinación de gobierno, empresa y colaborador, lo es todo en la búsqueda de mejorar la productividad laboral. Para los gobiernos, hay expertos que lo han dejado muy en claro: políticas públicas entre las más importantes. Y para la empresas, de acuerdo al estudio Global SME Pulse 2019, elaborado por Oxford Economics para American Express, son tres grandes retos a los que se enfrentan las mipymes para lograr sus objetivos de crecimiento y reputación empresarial: 1) Implementar y actualizar la tecnología con la que cuentan, 2) Desarrollar habilidades de su personal y retenerlo, y 3) Innovar sus modelos de negocio, productos, servicios y sus procesos de operación.

Por último, y a manera de reflexión personal, ¿qué podemos hacer? Primero, entender el contexto antes mencionado; segundo, autoevaluarse en cuanto al tiempo y los recursos que utilizamos para realizar una actividad laboral; y tercero, capacitarse en métodos y sistemas que pueden ser aplicados en nuestros entornos laborales para aumentar nuestra productividad.

En la Facultad de Ingeniería y Tecnología de la Universidad de Montemorelos, se ha creado el Instituto de Mejora Continua para acompañar a organizaciones, y sus colaboradores, que deseen aumentar su productividad.

Como lo mencionó Paul Krugman, premio Nobel de Economía "La productividad no es todo, pero en el largo plazo es casi todo".



Referencias

1. Moris Dieck, título: "Super PYMES" Expo Manufactura, Monterrey Nuevo León, 23 de Agosto 2019

2. Instituto de Investigación de Tecnología Educativa de la Universidad Tecnológica de México, S, C: Calidad y Productividad, Colección Humanidades UNITEC, 2001.

3. Goldratt Eliyahu, La carrera: En busca de la ventaja competitivas. 1ra. Ed. Buenos aires: Granica, 2010.

4. Hulten, C. R. Total Factor Productivity: A Short Biography. National Bureau of Economic Research, 2000

5. Galindo, Mariana y Viridiana Ríos "Productividad" en Serie de Estudios Económicos, Vol. 1, Agosto 2015. México DF: México ¿cómo vamos?, 2015

6. INEGI. Cálculo de los índices de productividad laboral y del costo unitario de la mano de obra 2015: metodología. INEGI, 2015

7. OECD, Entrepreneurship at a Glance, OECD Publishing, 2016