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Oportunidades en la imperfección

Cómo Dios utiliza nuestros defectos para alcanzar su propósito.

Fotografía por: Comunicación Institucional/ Issac C.
Fotografía por: Comunicación Institucional/ Issac C.

Al leer, en la Biblia, los textos de Hechos 10: 1–33, me hizo reflexionar en que las similitudes que hay entre el centurión romano (Cornelio) y Pedro, son muy interesantes. Trataré de enumerar algunas:

1. Los dos tenían un temperamento fuerte: Ya conocemos a Pedro y, respecto a Cornelio, podemos imaginarnos que no se llega a ser comandante de un ejército siendo “lindo” y paciente.

2. Los dos querían servir a Dios: Pedro, como discípulo de Cristo, estaba invertido en la proclamación del evangelio; por otro lado, Cornelio, tenía la inclinación de buscar a Dios y hacía obras que reflejaban su búsqueda del Dios verdadero.

3. Su entendimiento del evangelio estaba incompleto: Pedro había recibido la encomienda de predicar el evangelio en todos lados, pero su tradición judía le impedía extenderse hacia los gentiles; por otro lado, Cornelio, quería saber más de Dios pues, aunque hacía buenas obras, sentía que le faltaba más.

4. Dios tuvo que intervenir en los dos: Cornelio necesitaba más información de Cristo y un ángel le tuvo que decir dónde conseguirla; mientras que Pedro, contaba con la información, pero se le tuvo que revelar que esa información no era exclusiva para judíos sino para todos por igual.

5. Los dos estaban dispuestos a escuchar: A pesar de sus temperamentos fuertes y sus posiciones de liderazgo, los dos eran sensibles a la instrucción divina, aunque esta fuera contraria a sus creencias incompletas y tradiciones.

Seguro pueden existir más similitudes, pero creo que con estos ejemplos nos podemos dar una idea clara de que Dios no condiciona el privilegio de usar a alguien con la perfección, nadie es ni será lo suficientemente perfecto para ser “digno” de ser usado por Dios. Entonces, lo que podemos extraer de este pasaje bíblico, es que Dios usa nuestras fortalezas mientras trabaja en nuestras debilidades.

Todos tenemos fortalezas, como también todos tenemos debilidades. Nuestras debilidades nunca serán un impedimento para Dios, siempre y cuando estemos dispuestos a aceptar que tenemos limitantes, debilidades, y estemos dispuestos a someterlas a Dios. El cambiar una debilidad en una fortaleza es un proceso largo y requiere de mucha humildad, pero esto no quiere decir que dentro de este proceso no podamos servir a Dios usando nuestras fortalezas.

Es muy impactante este relato para mí, porque generalmente descalificamos a personas para algún cargo o responsabilidad, basados en sus debilidades; pero, ¿por qué no considerarlos a partir de sus fortalezas y dejar que Dios obre para contrarrestar las debilidades?

Cornelio y Pedro tenían fortalezas y debilidades. Cornelio necesitaba saber más del evangelio eterno y Pedro tenía respuestas específicas para esa tarea. Dios no buscó a alguien perfecto para la tarea, sino que usó a alguien imperfecto, dispuesto a ser pulido por Dios y, en su imperfección, Dios usó las fortalezas de Pedro para entregar el mensaje. Dios no necesita que seamos perfectos, Dios necesita que nos dejemos moldear.

  Editora: Laura Marrero y Brenda Cerón.      

Oscar Castillo

Autor
Director de coros, maestro en la Escuela de Música y desarrollador de negocios en ProMusic de la Universidad de Montemorelos.
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