Nace bebé entre bueyes y otros animales
Una ciudad colapsada orilla a una madre a dar a luz en un pesebre.
Para José y María, la caravana por el censo llegó a su fin con el aparatoso nacimiento de su bebé, a quien llamaron Jesús. Luego de un extenuante viaje para llegar a Belén de Judá, esta familia se encontró con una ciudad colapsada por el censo donde no encontraron más que un tosco y pestilente espacio para hospedarse, acompañados por los animales que ahí se albergan.
Lo que muchos judíos califican como una cuestionable planificación por parte del gobierno para este importante desplazamiento poblacional, llevó a esta pareja a recibir a su primer hijo en un pesebre que acondicionaron lo mejor que pudieron para la ocasión.

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María y José viajan a contrarreloj para llegar a tiempo para el nacimiento de su bebé y cumplir con sus obligaciones ciudadanas.
Cumpliendo con las tradiciones judías, Jesús, a quien llamaremos el niño del censo, fue cuidadosamente lavado con agua, frotado con sal y ahora se desarrolla con normalidad en sus primeros días.
A pesar de estar amparada por las leyes judías y romanas que la excusaban de la migración por el censo, María decidió iniciar este largo viaje junto a su esposo, estando ya muy avanzada en su embarazo, siendo una de las pocas mujeres que realizaron este viaje.
A la espera de las impresiones de los testigos y los padres, daremos seguimiento a este inusual nacimiento.

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El nacimiento de Jesús, el niño del censo, atrae atención inesperada






