Músicos de la Universidad de Montemorelos promueven paz y compasión en evento internacional
Orquesta, coros y solistas de la UM participaron en el XVII Encuentro Mundial de Valores, transmitiendo empatía y solidaridad a la audiencia.
Estudios recientes en neuropsicología confirman que la música con carga emocional tiene la capacidad de unir a las personas, de despertar empatía y de transmitir aquello que las palabras no logran expresar. Con esta convicción, la Universidad de Montemorelos participó en el XVII Encuentro Mundial de Valores, donde sus coros y orquesta fueron invitados a musicalizar las presentaciones, convirtiendo cada interpretación en un mensaje de paz y compasión.
La invitación surgió gracias al reconocimiento de la UM como universidad compasiva, y a la trayectoria de su Escuela de Música como formadora de artistas capaces de transformar vidas a través de su talento. “En las reuniones de organización del evento compartimos la riqueza musical que tiene la universidad, y fue la propia Dra. Cristina González, fundadora y presidenta del Encuentro Mundial de Valores, quien expresó su interés en que la UM aportara con la música”, explicó el Dr. Roel Cea, director de Universidad Promotora de la Salud.
Para el Mtro. Pavel Semanivsky, director de la Orquesta Universitaria de la UM, esta participación refleja el verdadero sentido de la música: “La música tiene la capacidad de despertar y amplificar emociones profundas; entre ellas, la empatía y la compasión. Escuchar o interpretarla abre la sensibilidad hacia el dolor y la alegría de otros, generando conexión humana más allá de palabras o culturas”.
Con esta visión, la Orquesta Universitaria y el Coro Handel, dirigidos por los maestros Pavel Semanivsky y Oscar Castillo, interpretaron obras como Guadalajara de Pepe Guízar, Baba Yetu de Christopher Tin y el icónico Aleluya del “Mesías” de G. F. Handel.
El Coro CIMUM, dirigido por la Mtra. Gladys de Rivera, presentó un repertorio diverso que incluyó desde Dos bichos de Eva Ugalde y Piel Canela de Bobby Capó hasta un popurrí infantil tradicional y Canción para bañar la luna de María Elena Walsh. La participación concluyó con el dúo de Adaliz De los Santos, estudiante de Música, y Edrey Figueroa, egresado de Psicología Clínica, quienes interpretaron The Prayer de David Foster.
En total, más de 100 voces e instrumentistas — entre alumnos, empleados y miembros de la comunidad — representaron a la UM en el escenario.
Para los estudiantes, más allá de la experiencia artística, este fue un momento de crecimiento personal y espiritual. “Es un privilegio poder tener oportunidades de este tipo, ya que me preparan como músico y además me permiten compartir del amor de Dios a muchas personas haciendo lo que amo”, expresó Adaliz De los Santos, estudiante de quinto semestre de Música.
Por su parte, Grace Ngoya, estudiante de la carrera de Terapia Física y Rehabilitación, y una de las solistas del coro Handel, expresó: “Me gusta servir a Dios cantando, por lo que participar en este evento fue una experiencia muy especial, representando mi cultura y compartiendo con otros un poco de nuestras raíces a través de la música. Para mí es muy significativo poder transmitir quiénes somos y de dónde venimos mediante el arte musical”.
Con esta participación, la Universidad de Montemorelos fortalece su papel como institución educativa que, a través de la música, aporta a la construcción de comunidades más empáticas y solidarias.
Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.






