La preparación que abre puertas según la historia de José
Cómo la fe, la diligencia y la preparación llevaron a José de la cárcel al gobierno de Egipto.
El filósofo Séneca dice sobre la suerte: “La suerte es lo que ocurre cuando la preparación coincide con la oportunidad.” También sé que hay ciertas realidades en el mundo que determinan ciertos resultados, pero, me gusta mucho esta definición de suerte porque esa fórmula es la que perdura. También hay otra frase que se la escuché al autor y discursante Les Brown “Es mejor estar preparado para una oportunidad que nunca llega a que llegue una oportunidad y no estar preparado.” Y esto fue precisamente lo que le pasó al personaje bíblico José.
Dos años habían pasado desde que José, con la ayuda de Dios, había interpretado los sueños del copero y panadero de Faraón. Finalmente, Dios abre un camino por el cual José sería restituido, estaba a punto de recibir una oportunidad que cambiaría su vida, pero ¿cómo se había preparado?
- Relación con Dios: “Respondió José al faraón: —No está en mí; Dios será el que dé respuesta propicia al faraón.” (Génesis 41:16) Nos podemos imaginar la desesperación de José por salir de la cárcel y a pesar de eso, no se dio crédito que no le correspondía. Él sabía que solo era un instrumento en las manos de Dios.
- Agilidad de pensamiento: “Por tanto, es necesario que el faraón se provea de un hombre prudente y sabio, y que lo ponga sobre la tierra de Egipto.” (Génesis 41:33) Después de interpretar el sueño, José ya tenía consejo para la problemática que se presentaba. Muchos dicen que trabajar con Potifar y estar en la cárcel lo prepararon para gobernar Egipto. Yo difiero. El haber trabajado como para Dios, lo mejor posible y aprendiendo constantemente, eso fue lo que lo preparó.
Pablo le aconseja al joven Timoteo: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.” (2 Timoteo 2:15) Ser diligentes en todo. No sabemos cuando Dios abrirá una puerta, y qué valioso sería que dijeran de nosotros como dijo el Faraón acerca de José: “¿Acaso hallaremos a otro hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios?” (Génesis 41:37)
Editora: Laura Marrero y Brenda Cerón.






