La fe es la convicción de lo que no se ve
Descubre cómo confiar en Dios te da seguridad aunque no veas lo que Él está obrando.
¿Y si lo más importante en tu vida fuera precisamente lo que no puedes ver? Vivimos rodeados de realidades invisibles que sostienen nuestra existencia. No vemos el aire, pero lo respiramos; no vemos la gravedad, pero gracias a ella nuestros pies permanecen en la tierra; no vemos el movimiento de cada célula en nuestro cuerpo, pero trabajamos, estudiamos y soñamos porque todo sigue funcionando sin que lo controlemos. Lo invisible sostiene lo visible, y detrás de todo está la mano de Dios.
La Biblia lo expresa de manera clara en Hebreos 11:1, “La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Nuestra confianza no se deposita en energías desconocidas ni en fuerzas impersonales, sino en un Dios vivo que dirige lo que nuestros ojos no alcanzan a mirar.
Jesús mismo comparó al Espíritu Santo con el viento en Juan 3:8 “El viento sopla de donde quiere y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu”. No vemos el viento, pero sentimos su efecto; no vemos al Espíritu, pero podemos experimentar Su obra transformadora cuando entregamos nuestra vida a Dios.
Confiar en lo invisible es, en realidad, confiar en Dios. Significa creer que, aunque no veamos la salida de un problema, Él ya está obrando. Que aunque el futuro académico o personal parezca incierto, el Señor tiene planes de bienestar y no de mal (Jeremías 29:11). La fe nos invita a descansar en la seguridad de que ¡Todo lo visible e invisible está bajo Su control y Su amor!
Hoy, al respirar, recuerda que cada inhalación es un regalo que proviene de Dios. Así como confías en ese aire que no ves, confía también en el Padre que sostiene tu vida, aunque tus ojos no logren percibir todo lo que Él está haciendo a tu favor.
Editora: Brenda Cerón y Laura Marrero.






