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El Día Mundial de la Obesidad se celebra con el objetivo de reducir los niveles de sobrepeso y obesidad que existen hasta el momento en un gran número de personas. La obesidad es el resultado de un balance positivo de energía, lo que se traduce como una ingestión de energía superior al gasto requerido y sus causas pueden ser multifactoriales, se presentan a lo largo de la vida y en distintos niveles. Los alimentos que no se consumen como energía se almacenan y, por lo tanto, se convierten en grasa… lo que al paso de un tiempo genera el sobrepeso u obesidad. En otras palabras, los carbohidratos son el primer escalón en el suministro de energía y si no se realiza suficiente actividad física para consumir esta energía, terminará convirtiéndose en grasa.

Actualmente, es bien sabido que la prevalencia de obesidad y sobrepeso ha aumentado a nivel mundial en personas de todas las edades, lo que la convierte en una problemática de salud pública que genera un elevado gasto sanitario e incluso se le considera la “epidemia del siglo XXI”.

La prevención es la base de la lucha contra la obesidad, especialmente en la niñez, en este sentido te damos las siguientes recomendaciones:

  • Promoción de la lactancia materna, alimentación saludable y la
    actividad física.
  • Llevar control médico adecuado.
  • Educación en nutrición y estilo de vida, sobre todo en las escuelas.
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La actividad física también es pieza fundamental para la prevención de la obesidad y aplica para todas las edades, desde los infantes hasta las personas de la tercera edad y mujeres embarazadas. Se recomienda realizar un mínimo de 30 minutos diarios, o 150 minutos semanales, que incluyan ejercicios para mejorar la salud ósea, muscular y la flexibilidad.

Está de más decir que una correcta alimentación, evitando el consumo de dulces, embutidos, entre otros alimentos poco saludables, ayuda a prevenir la obesidad. Incluso, hay menor riesgo de malnutrición en niños y adultos que consumen el desayuno todos los días, ya que al no desayunar en casa terminan comiendo en la calle alimentos que normalmente son hipercalóricos, lo que provoca el aumento de peso corporal.

Reducir la ingesta de calorías procedentes de las grasas (sobre todo las insaturadas), consumir agua natural, usar técnicas de cocción que no utilicen tanta cantidad de aceites o mantecas, aumentar el consumo de frutas y verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos. Disminuir el consumo de alimentos procesados y adoptar el hábito de comer en casa, a un horario establecido y en un ambiente en donde toda la familia se involucre. En los niños, se recomienda evitar el uso de alimentos como recompensa, en especial si se trata de alimentos con bajo contenido nutricional.

Aumentar el consumo de frutas y verduras te llevará a suplir la necesidad de saciarte y, gracias a la cantidad de fibra que contienen, te hará sentir satisfecho y reducirás el número de calorías, reduciendo tu índice de masa corporal (IMC). Además, adoptar una dieta mediterránea disminuye rasgos de ansiedad y depresión, lo que reduce el peso corporal al dejar de consumir en exceso calorías que no necesitamos. Por otra parte, tener un descanso adecuado también es muy importante, ya que una mala calidad de sueño está relacionado con la obesidad.

Actualmente, hay muchas personas que tienen problemas con su peso, por lo que esperamos que en este día puedas hacer conciencia de la importancia de implementar mejores hábitos con el propósito de cuidar tu peso y mejorar tu salud.


Referencias:

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