¿Tienes motivos para celebrar?
Hoy, 7 de abril, se celebra el Día Mundial de la Salud. Descubre si realmente tenemos motivos para celebrar en el siguiente artículo.
Hoy, 7 de abril, se celebra el Día Mundial de la Salud. Desde 1950, es un día celebrado en todo el mundo para concientizar sobre temas específicos que la Organización Mundial de la Salud quiere enfatizar en su programa de trabajo. Sin embargo, la pregunta que hoy le haré a mis alumnos será, ¿Quién está celebrando el día de hoy? ¿Será que tenemos motivos para celebrar?
Si te encuentras entre los afortunados que tienen la bendición de tener vida, entonces todavía podemos celebrar. Seguramente celebramos a los trabajadores de la salud y proveedores de cuidado en todo el mundo que han sacrificado hasta sus vidas, velando por la salud de las comunidades e individuos. La pandemia sigue aun en medio de la campaña más grande de vacunación en la historia. En los últimos 14 meses hemos dedicado la mayor parte de nuestras vidas escuchando, dialogando, aprendiendo, discutiendo y ponderando la salud. Conceptos como “lavado de manos”, “tapabocas”, “quédate en casa”, “cuarentena” y “contagio” se han vuelto parte de nuestro vocabulario diario.
Más que una celebración de un día mundial, sentimos la necesidad de hacer una reflexión solemne de todos los días que hemos sobrevivido durante este tiempo. Nos acordamos de más de 200 mil mexicanos que han perdido la batalla contra esta enfermedad.
Desde una perspectiva educativa, pudiéramos decir que el tiempo de reflexión seguramente nos vio forzados a admitir que hemos reprobado en nuestro estado de salud. Que tenemos una calificación no aprobatoria en la salud individual y colectiva de nuestro país.
En el mes de noviembre de 2020, el Instituto Nacional de Salud Pública presentó el informe nacional ENSANUT 2018, con cifras alarmantes:
- 75% de los adultos tienen sobrepeso y obesidad (35% a nivel infantil).
- Aumentaron los diagnósticos de diabetes e hipertensión, con un 10% y 18% respectivamente.
- 1 de cada 2 mexicanos viven en pobreza.
- 1 de 3 mexicanos no tiene los ingresos necesarios para adquirir la canasta básica.
- 7 de 10 personas no tienen acceso para los servicios que suplen sus necesidades básicas.
- Más de 50% de los mexicanos viven con inseguridad alimentaria.
- 11 millones de personas viven con inseguridad alimentaria severa.
Aún con una de las economías más fuertes en el mundo, México produce resultados contradictorios cuando se trata del bienestar de su población. No obstante, el INEGI había pronunciado (2010) que en México habíamos duplicado la expectativa de vida (realizado en 80 años) algo que Europa había logrado en más tiempo (más de 200 años). Normalmente, esto sería celebrado como un gran logro (y si lo es), producto del trabajo de médicos, investigadores, profesores y clínicos que alcanzaron a erradicar muchas enfermedades por medio de las medidas sanitarias y acceso a servicios. Sin embargo, nos encontramos con más enfermedades y un estado de salud debilitado. Inmediatamente las preguntas deberían de surgir, si es alcanzable lograr una reversión y cambios en la salud de nuestro país. El tema de este 7 de abril es “Construir un mundo más justo, equitativo y saludable”. Ahora más que nunca es tiempo de pensar en la misma pregunta que realizó el Dr. Antonovsky al postular el modelo salutogénico: ¿Cómo se crea y construye la salud?
Dentro del modelo de determinantes de la salud encontramos el autocuidado. En este año, hemos visto la importancia de la actividad física, una dieta integral (sin productos procesados/ultraprocesados), el sueño adecuado, el manejo del estrés, la luz solar y el aire puro; todos hábitos saludables que tienen un efecto significativo sobre nuestra fisiología y la función inmune. Seguramente, es valioso enfocarse en la educación de estos hábitos y crear las condiciones adecuadas para favorecer el acceso y práctica de ellos. Por ejemplo, sabemos que el consumo de verduras y frutas forman parte de una alimentación integral que da al cuerpo nutrientes esenciales (hidratos de carbono, aminoácidos, lípidos y fibra) y por medio de vitaminas, minerales y antioxidantes. Sin embargo, en México sólo 4 de 10 personas consumen verduras.
La promoción de la salud es un método para empoderar a la población para ejercer más control sobre sus hábitos. Después de identificar los factores sociales, económicos, ambientales y culturales, y su efecto sobre nuestros patrones de movimiento, alimentación, consumo de tabaco y alcohol, y el uso de los servicios de salud; podemos iniciar con la promoción de la salud. Las desigualdades en nuestro país (y el mundo) son enormes. Debemos de hacer un esfuerzo colectivo multisectorial a todo los niveles de la población. “Construir un mundo más justo, equitativo y saludable” va a requerir repensar nuestra educación, nuestra economía y nuestras acciones diarias. Que el año 2021 no sea responsabilidad del personal de salud sino de todos. El acceso a alimentos, agua, educación e ingresos no es responsabilidad de nuestros médicos y enfermeras. Es tiempo de estudiar, investigar, trabajar y colaborar juntos para la salud de todos.






