Juntos de nuevo, un desafío en la pandemia
Y un compromiso de todos los integrantes de la familia universitaria.
La familia universitaria vuelve a estar junta en el campus. Luego de cuatro semestres en la virtualidad, el 18 de enero comenzó el semestre Primavera 2022 y la Universidad dio la bienvenida a los casi dos mil estudiantes inscritos a la fecha en el programa de inauguración, el 25 de enero.
El regreso a la presencialidad representa un importante aporte al desarrollo integral de los estudiantes, además de darle vida al campus universitario; sin embargo esta nueva etapa conlleva ciertos desafíos y compromisos organizacionales e individuales para toda la comunidad universitaria y sobre esto nos habla la Dra. Raquel de Korniejczuk, vicerrectora académica.
“Es muy hermoso poder retomar las clases presenciales nuevamente, sin embargo sabemos que las cosas no son iguales a antes de la pandemia por lo que nos hemos preparado muy bien para atender las necesidades”, comenta la doctora.
Mantener o lograr que se cumplan los protocolos de bioseguridad establecidos para el regreso a clases es uno de los desafíos a los que hace mención la vicerrectora. “Las aulas y los espacios de aprendizaje fueron diseñados para ser aulas llenas de estudiantes donde no estaba la pandemia de por medio con todas sus implicaciones; pero estamos listos”, asegura. “En algunos casos hemos dividido los grupos, acondicionamos otros espacios etc., y estamos preparados para eso”.
Además, otro desafío son los estudiantes que no han podido llegar al campus por causas de fuerza mayor, bien sean asuntos de visado, acceso a vacunas o previsiones de salud, restricciones de las autoridades mexicanas o por decisiones familiares. “Entonces hemos hecho todo lo posible para atenderlos hasta donde se pueda”, asegura la vicerrectora.
Actualmente la Universidad está equipada con 41 salas inteligentes desde donde se pueden hacer transmisiones en vivo, y el personal también cuenta con equipo computacional y los accesos necesarios a salas de zoom para llevar a cabo las clases virtuales de ser necesario. De esta manera se puede asegurar que la mayoría de las clases dictadas este semestre son híbridas, y se han tomado las precauciones necesarias para atender a los alumnos que no han podido llegar al campus y para que en caso de que la pandemia se agrave, podamos retornar a la virtualidad con las menores afectaciones posibles.
“El personal está capacitado y listo para enseñar virtualmente, de forma híbrida y está capacitado para volver a la presencialidad. Tenemos un modelo educativo didáctico que hemos usado en la modalidad virtual de modo parcial y ahora estamos retomando el uso en todo su potencial”, asegura Korniejczuk, agregando que hay especial atención en los docentes nuevos o aquellos que requieran atención particular para ejercer y dar lo mejor bajo estas condiciones.
Acostumbrarse a la presencialidad nuevamente, considera la vicerrectora, es un desafío para toda la comunidad universitaria este semestre.
“Hemos aprendido a vivir de una manera virtual y hemos aprendido a vivir alejados, y eso nos ha afectado emocional y socialmente, en el aprendizaje con la pérdida de la atención y otras cosas que todavía no hemos alcanzado a medir”, dice la doctora Korniejczuk. “Pero sabemos que es difícil para todos, para maestros y alumnos, pero estamos preparados para enfrentarlo y sabemos y creemos que Dios nos ha bendecido y nos va a bendecir y este semestre será de mucho aprendizaje”, agrega.
En este proceso de aprender a vivir en la presencialidad y todo lo que ello implica, los alumnos también tienen desafíos para los que prepararse.
Por una lado, explica la vicerrectora, para los alumnos que se quedaron en casa por diferentes motivos, es imprescindible el apoyo familiar para que las condiciones anímicas, de espacio, de tiempo, etc., sean las apropiadas para poder desarrollarse. A esto, por supuesto, se suma la cuota de responsabilidad personal del alumnos en poner todo de su parte, al igual que quienes sí llegaron al campus, agrega.
De estos últimos, dice la vicerrectora, se espera que retomen ciertos hábitos de disciplina que quizás por las comodidades que permitía la virtualidad se fueron perdiendo. “Y estamos para acompañarlos desde los dormitorios, las aulas, los mentores, para recuperar esos hábitos y empezar a disfrutar lo que significa la presencialidad: las relaciones con los amigos, con los maestros, las experiencias hacia afuera”.
Para saber si las medidas (otra palabra) están funcionando como se planearon, mantenemos estudios/encuestas/algo para medir o evaluar que incluyen: esto, lo otro y lo otro
La Universidad tiene mecanismos establecidos para medir, por ejemplo, la implementación del modelo educativo, diferentes puntos del plan de estudios, y otros aspectos del desarrollo del semestre, para en función de eso, hacer los ajustes necesarios. Lo mismo pasará este semestre, considerando además el contexto y las condiciones extraordinarias en las que se desarrollará este semestre.






