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23 años amando y formando jóvenes

Conoce un poco de la vida del Ptr. Alirio Quintero quien ha dedicado 23 años al trabajo de la preceptoría en la Universidad de Montemorelos.

Ptr. Alirio Quintero, preceptor del dormitorio de varones universitario.
Ptr. Alirio Quintero, preceptor del dormitorio de varones universitario.

“Disfruto todo con los jóvenes, de su comportamiento propio de la inexperiencia de la vida, del querer experimentar cosas; lo disfruto en el sentido de que me permiten trabajar con ellos, aconsejarlos, orientarlos y también formarlos, porque yo soy un disciplinador, un formador, entonces los muchachos no me ven solamente como un papá que apapacha, sino también como el papá que reprende. Soy muy firme pero yo quiero mucho a los jóvenes…para mí son como si fueran mis hijos”, esto resume en pocas palabras el sentir del Ptr. Alirio Quintero, quien ha sido preceptor de la Residencia Estudiantil de caballeros universitarios en la Universidad de Montemorelos por 23 años; un trabajo que deseaba realizar desde muchos años atrás.

El pastor Alirio nació en Colombia, un país sudamericano, en una familia humilde que se dedicaba al cultivo de la tierra, por lo que sus primeros años los pasó rodeado de animales del campo y vegetación.

Desde muy temprana edad, Alirio ya sabía lo que quería ser cuando fuera grande. A la edad de 8 años, Alirio conoció la Iglesia Adventista gracias a la influencia de unos tíos con los que sus padres lo enviaron a vivir para que continuara estudiando. “Con ellos conocí el evangelio y muy temprano, cuando tenía 8 años y aún sin bautizarme, me emocionó mucho la vida cristiana y tomé la determinación de ser pastor de la iglesia. Me encantaba ver cómo los pastores actuaban, predicaban, servían y yo decía: también quiero ser un pastor cómo ellos”.

A partir del momento en que se fue a vivir con sus tíos, la preparación académica de Alirio fue solo en instituciones adventistas. Al finalizar la preparatoria se fue a la Universidad Adventista de Colombia (UNAC), en Medellín, para estudiar la carrera de Teología.

Fotografía tomada por: Ingrid Betsabé Gallardo.
Fotografía tomada por: Ingrid Betsabé Gallardo.

Al salir al campo laboral, Alirio se desempeñó como pastor juvenil, pastor distrital, departamental, y como vicerrector estudiantil de la UNAC. Sin embargo, por muchos años él había tenido el deseo en su corazón de ser preceptor e influir en la vida de muchos jóvenes.

Finalmente, para el año de 1998 recibió la invitación para venir a la Universidad de Montemorelos como preceptor de jóvenes universitarios.

“Para el año 1998 la UM estaba sufriendo por la necesidad de un preceptor estable. Habían estado 8 preceptores en 10 años, entonces yo creo que estaban buscando a una persona que quisiera entrarle al toro”.

Aunque recibió el llamado con cierta reserva por pensar que podían haber personas más calificadas en la Universidad misma para el trabajo, aceptó la invitación como un llamado directo de Dios. “Yo le dije (al pastor que le transmitió la invitación): es un llamado de Dios y yo voy a acatarlo”.

Para el mes de octubre de ese año (1998) llegó el pastor Alirio junto a su esposa y dos hijos pequeños a la Universidad, y desde entonces y por ya 23 años, se ha dedicado a formar integralmente a cientos de jóvenes que pasan por la residencia cada semestre.

“Yo creo que, parafraseando lo que dijo el apóstol Pablo, yo llevo a mis manos y en mi vida las marcas del dormitorio, porque son muchos años haciendo este trabajo que requiere de mucha entrega y dedicación. Yo siempre he dicho que en cada lugar donde uno está, uno se entrega, uno deja parte de su sangre; entonces aquí hay parte de la sangre, mucha de la sangre dejada como fruto del esfuerzo, del trabajo, de los desvelos”.

Para el pastor Alirio, los cambios más notables durante su servicio se reflejan en el cambio de comportamiento de los estudiantes, la atención de ellos y la mejora en la planta física. “Tratamos de que el trabajo se centre en atender a los estudiantes y a la vez, ofrecerles un programa serio, formativo, pero también ofrecerles una estancia más agradable, incluyendo un programa más intencionado y en el marco de la formación integral”.

Fotografía tomada por: Ingrid Betsabé Gallardo.
Fotografía tomada por: Ingrid Betsabé Gallardo.

Como preceptor, el pastor Alirio asume la responsabilidad de un padre amoroso y disciplinador. “Soy muy consciente de que el muchacho deja su casa, deja las comodidades, deja sus amistades, deja lo bonito de su hogar, el calor; y como preceptor trato de darles ese calor, cariño y afecto, pero también soy firme con ellos. Mi pasión es atenderlos, verlos contentos, que estén felices, cómodos, confortables”.

Y de ese trabajo multitareas como lo es la preceptoría, Alirio rescata importantes aprendizajes:

“He aprendido que hay que servir todo el tiempo, también la lección de la humildad y aceptar cuando me he equivocado, la perseverancia y que la única motivación es el deseo de hacer bien el trabajo”.

Laura Marrero

Autor
Coordinadora de Periodismo Institucional en la Universidad de Montemorelos.
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