Jóvenes adventistas impactan Guadalajara con servicio y esperanza
Más de 350 estudiantes y docentes de la Universidad de Montemorelos transformaron su receso de primavera en una misión solidaria que llevó salud, consuelo y fe a miles de personas en la zona metropolitana de Guadalajara.
“Una señora llegó solo a checar su presión… pero conforme hablamos, descubrimos que llevaba un gran dolor por pérdidas familiares y traumas profundos. Nos agradeció por orar con ella y por mostrarle que aún hay un Dios que ama y consuela”. Nelly Ponce, estudiante de octavo semestre de Medicina, no olvida aquel momento. Lo vivió en una de las 10 brigadas médicas organizadas por AALMMA durante la Súper Misión Guadalajara 2025. Para ella, ese instante lo cambió todo. “Servir con lo que estudias fortalece tu fe y tu propósito”, afirma con seguridad.
Del 17 al 20 de abril, más de 350 estudiantes y docentes de la Universidad de Montemorelos transformaron su receso de primavera en una semana de entrega total. Repartidos por colonias y municipios del área metropolitana de Guadalajara, ofrecieron atención médica, actividades infantiles, presentaciones del Santuario, apoyo a personas sordas, distribución de literatura, oraciones callejeras… y miles de encuentros que dejaron huella.
“Participaron todos los clubes y ministerios del Ministerio Juvenil Doulos, y la directiva y miembros del departamento de Sociedad de Jóvenes de la Iglesia Universitaria”, explicó Jorge Santos, estudiante de Teología y presidente del Ministerio Juvenil. “Se repartieron más de 500 libros Vivir con esperanza, y se atendieron comunidades como Lomas de la Soledad, Tonalá, Villas Andalucía, Las Juntas, La Cantera, entre muchas otras”.
Más allá de la agenda y la organización, lo que se vivió fue un ejercicio de fe en acción. Marely Mendoza, estudiante de Administración y Negocios Internacionales, lo vivió desde la observación. “Yo no estaba atendiendo a nadie directamente, pero vi cómo una consulta dental terminó en una conversación íntima donde una señora lloró al sentirse escuchada. Me di cuenta que cada área puede ser una puerta para sanar, no solo el cuerpo, sino también el corazón”.
Y es que detrás de cada sonrisa entregada, también hubo desafíos. Jonathan Gutiérrez, estudiante de Contaduría Pública, gestionó la parte financiera del viaje como tesorero de ministerios. “Muchas veces no se ve el trabajo detrás: la logística, las decisiones rápidas, los imprevistos como cuando un camión se descompuso. Pero aprendí que en medio de los cambios, Dios está presente, y que esta experiencia forma nuestro carácter y liderazgo. No solo venimos a estudiar, venimos a crecer en todo sentido”.
La magnitud del proyecto no pasó desapercibida para quienes los recibieron. “Guadalajara representa un gran reto evangelístico”, comentó el Pr. Gilberto Delgadillo, secretario ejecutivo de las oficinas administrativas de la Iglesia Adventista en el occidente del país, que incluye la ciudad de Guadalajara. “Pero el trabajo de los jóvenes y docentes de la Universidad de Montemorelos causó un impacto real en las comunidades que visitaron. Mostraron a Jesús con sus acciones”.
“Hace ocho años tuvimos algo similar, pero en menor escala”, recordó el Pr. Delgadillo. “Ver ahora el trabajo coordinado de tantos ministerios universitarios, su compromiso y su pasión, nos llena de gratitud. Esperamos volver a recibirlos pronto”.
En un mundo cada vez más ruidoso e indiferente, esta generación de jóvenes demuestra que el servicio con propósito todavía tiene poder. Porque cuando Jesús es el centro, cada consulta, cada canción, cada sonrisa… se convierte en una semilla de esperanza que suma para un mundo nuevo.
Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.






