Fe inquebrantable y esfuerzo impulsan el sueño médico de Angélica
Una historia de perseverancia, colportaje y milagros en la búsqueda de su sueño profesional.
Desde pequeña, Angélica Ortega soñaba con estudiar en la Universidad de Montemorelos (UM). Originaria de Tepic, Nayarit, la primera vez que visitó la universidad y conoció la Iglesia Adventista fue a los siete años, cuando su tío, un pastor adventista, se graduó. A partir de ese momento, se sintió atraída por el ambiente espiritual de la universidad y el sentido de comunidad. Aunque de pequeña soñaba con encontrar aquí a quien sería su esposo, pronto descubrió que lo que realmente le atraía de la UM era la oportunidad de formarse en un lugar donde pudiera compartir su fe y sentirse parte de algo más grande.
Para Angélica, el colportaje se convirtió en la llave para financiar sus estudios. Comenzó su primera experiencia en 2020, durante la pandemia, y aunque los recursos eran limitados, los miembros de la iglesia en su comunidad la apoyaron para avanzar. A pesar de las dificultades, nunca dejó de trabajar, colportando y ayudando en el negocio de comida que su madre abrió en ese tiempo. “Siempre se me ha hecho difícil colportar sola, pero cada vez que lo hacía, veía la mano de Dios en mi camino”, cuenta Angélica.

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Decenas de estudiantes destacados, con gran necesidad financiera, reciben comidas diarias durante el semestre.
Uno de los momentos más difíciles de su trayectoria fue en 2021, cuando la situación económica de su hermano, quien la ayudaba financieramente, cambió. Aun así, su fe nunca flaqueó, y con el apoyo espiritual de su madre y su propia perseverancia, continuó colportando y trabajando en diferentes proyectos para seguir adelante. A través de cada reto, Angélica experimentó lo que ella describe como “milagros divinos”.
El colportaje no solo le ha permitido financiar sus estudios, sino que también ha sido una plataforma para desarrollar su crecimiento espiritual y emocional. “Lo que más me gusta del colportaje es que tienes la capacidad de entrar en cualquier lugar y conocer muchas personas”, comparte Angélica. En una de sus experiencias más memorables, pudo ayudar a un niño en una comunidad de Tabasco que sufría de una grave infección en el oído, utilizando remedios naturales y compartiendo su fe con la familia. “El colportaje te ayuda a llegar a otros para que conozcan de Dios, la salud y el evangelio”, asegura.
A lo largo de su estancia en la UM, Angélica ha encontrado un sistema de apoyo invaluable en su comunidad de amigos y compañeros. Desde compañeras del dormitorio que le han brindado apoyo emocional y económico, personas puntuales que milagrosamente en sus momentos de más necesidad le han compartido apoyo económico, hasta el proyecto FIT Meals, que provee alimentos a estudiantes con necesidad económica, Angélica ha visto cómo Dios utiliza a las personas a su alrededor para bendecirla.
Hoy Angélica estudia el quinto semestre de la carrera de Medicina, con la que anhela un día poder ayudar a muchas personas a encontrar la sanidad y conocer de Jesús. Su historia refleja los desafíos que muchos estudiantes enfrentan al intentar cumplir sus sueños académicos en medio de limitaciones económicas, pero también que la providencia de Dios siempre llega en el momento oportuno.
Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.






