Foto de Daria Shevtsova en Pexels

En estos tiempos de pandemia, cada vez más personas se preocupan por cuidar su salud al mejorar su alimentación. El estado de nutrición de una persona depende de sus hábitos alimentarios y repercute directamente en el sistema inmunológico. La inmunidad es la capacidad que tiene el cuerpo humano para resistir a la mayoría de los organismos o toxinas que tienden a lesionar los tejidos y órganos.

Por lo tanto, en este artículo hay algunas recomendaciones que te ayudarán a elegir mejor tus alimentos al momento de comprar tu despensa y mantener un sistema inmunológico provisto de los nutrimentos (hidratos de carbono, proteínas, grasas) y micronutrimentos (vitaminas, minerales) necesarios para mantener un estado de nutrición saludable, además de asegurar la hidratación de una persona cualquiera sea su edad, su aporte de fibra y la cantidad de antioxidantes requeridos.

Así que de ahora en adelante, a la hora de hacer tus compras no olvides incluir estos alimentos:

  • Cereales: Arroz, avena, harina de maíz y otros cereales integrales de consumo habitual y sus derivados, sin excederse en la compra de galletas o frituras preparados con estos cereales o cereales con elevado contenido de azúcar.
  • Frutas: Naranjas, mandarinas, toronjas, guayabas, plátanos, manzana, otras frutas de acuerdo al presupuesto familiar, y frutas de producción local o de temporada (por ejemplo nísperos). Se recomienda consumir 5 al día, por ejemplo, el consumo de 1 plátano, 2 naranjas y 2 guayabas pequeñas cumplirían con esta recomendación. De preferencia debes consumir aguas y jugos de frutas naturales en lugar de jugos de frasco u otros envases.
  • Verduras: Acelgas, espinacas, lechuga, calabacita, repollo, zanahoria, tomate, cebolla, ajo y todas aquellas que incluyas en forma habitual, de acuerdo a tu presupuesto. Es importante pensar en organizar un huerto familiar con productos básicos como cilantro, rábanos, zanahorias, perejil, cebollas, etc.
  • Leguminosas: Consumir frijoles, lentejas, garbanzos, habas y otras variedades cada día. Pueden ser combinados con verduras y preparadas al gusto de la familia.
  • Lácteos: Se recomienda consumir menos cantidad de la habitual, de preferencia bajos en grasas o en forma de yogures o probióticos existentes en el mercado, sin excederse en la cantidad de compra.
  • Productos de origen animal: De preferencia el consumo debe hacerse en forma moderada, reduciendo los tamaños de porción, por ejemplo: (en lugar de un bistec de 275 g, solo consumir de 30 a 60 gramos), en lugar de dos huevos en el desayuno, solo 2 por semana. Disminuir la cantidad de quesos y evitar el consumo de embutidos.
Foto de Polina Tankilevitch en Pexels
  • Grasas, semillas y nueces: Reducir la cantidad de grasa en la preparación de alimentos, utilizar aceites vegetales, de olivo, incluir mayor cantidad de diferentes tipos de semillas (ajonjolí, nueces, semillas, cacahuates, chía), sin excederse en el consumo, de preferencia elegir un solo tipo de semillas o nueces cada día.
  • Azúcares, frutos secos: Reducir la cantidad de azúcar o alimentos con alto contenido de azúcares o productos con edulcorantes artificiales; consumir frutos deshidratados cada día (pasitas, arándanos, ciruelas, pasas, dátiles) o cualquiera que sea de su gusto.
  • Alimentos procesados: Reducir su consumo hasta evitarlos en la dieta diaria, cualquiera que sea su característica, aún cuando sean más fáciles de preparar y servirlos.
  • Infusiones o té: Utilizar hierbas de consumo habitual (manzanilla, menta, limón, canela, jengibre y otras mezclas que prepares regularmente), como medio de hidratación.

¡Que estas recomendaciones te sean de utilidad!