Alimentación que transforma la mente y el espíritu
La Universidad de Montemorelos impulsa la alfabetización nutricional como parte de su modelo educativo para fortalecer el bienestar integral y el propósito de vida.
La alimentación saludable no solo nutre el cuerpo, también fortalece la mente, mejora la concentración y eleva el rendimiento académico. En la vida universitaria, donde las exigencias académicas y el ritmo acelerado pueden conducir a descuidar los hábitos alimenticios, la alfabetización nutricional se convierte en un pilar esencial para el bienestar integral.
“La alfabetización es más que mera información; son habilidades y convicciones”, explica la Mtra. Daniela Frutos Nájera, coordinadora de la Licenciatura en Nutrición y Estilo de Vida de la Universidad de Montemorelos. “El realizar una práctica, como lo es la alimentación saludable, va más allá de una moda o una recomendación, son principios bíblicos que deben regir nuestra vida. Alimentarnos es parte de nuestras necesidades básicas, y saber hacerlo bien forma parte del desarrollo integral de toda persona”.
La alfabetización en salud, definida como el conjunto de habilidades cognitivas y sociales que permiten acceder, comprender, evaluar y utilizar la información relacionada con el bienestar, tiene un impacto directo en la capacidad de los jóvenes para tomar decisiones alimentarias informadas. Frutos señala que patrones dietarios equilibrados, como la dieta mediterránea — rica en verduras, frutas y grasas saludables — , están asociados con mejores resultados en atención, memoria, razonamiento y escritura. En contraste, los alimentos ultraprocesados y el consumo irregular de comidas se relacionan con un menor desempeño cognitivo.
“Cuando nuestros estudiantes entienden cómo su alimentación afecta su concentración o su memoria, comienzan a valorar la comida no solo por sabor o costo, sino como una herramienta para cumplir su propósito académico y espiritual”, comenta la experta.
Además de los beneficios individuales, la alfabetización nutricional busca fomentar entornos universitarios más conscientes y sostenibles. Factores como el apoyo familiar, el acceso a alimentos saludables y las actitudes positivas hacia la cocina contribuyen a una mejor adopción de hábitos sanos. En este sentido, Frutos enfatiza que aprender a cocinar y disfrutar de la preparación de los alimentos es una habilidad vital… “Las habilidades culinarias son dones que Dios nos da. El acceso, la preparación y las razones por las cuales llevamos el bocado a nuestra boca son parte de la adoración”.
La maestra destaca que al integrar este enfoque en el modelo educativo de la Universidad de Montemorelos, se busca que la alfabetización nutricional trascienda más allá del aula y se refleje en el estilo de vida universitario. “Queremos que nuestros jóvenes sean testimonio de una alimentación sabia y equilibrada en medio de una sociedad saturada de productos ultraprocesados, que deterioran la salud y la microbiota intestinal. La educación alimentaria puede ser una herramienta para mantenerse firmes ante estos desafíos”.
beneficios observados en la comunidad universitaria, Frutos menciona la adopción de dietas más económicas y basadas en plantas, la prevención de enfermedades y una mejor disposición académica y emocional. Además, afirma que la UM continúa trabajando en metas que fortalezcan esta cultura, como promover políticas institucionales de alimentación saludable, facilitar el acceso asequible a alimentos sanos y avanzar hacia la autosustentabilidad alimentaria dentro del campus.
Este enfoque integral fue el eje del taller “Gastronomía en la Vida Universitaria”, impartido por la Mtra. Frutos durante el 10° Congreso y Asamblea Nacional de la Red Mexicana de Universidades Promotoras de la Salud (RMUPS), llevado a cabo en el Centro Cultural Tijuana, en la ciudad de Tijuana, del 24 al 28 de septiembre.
En este espacio, los participantes combinaron teoría y práctica, elaborando recetas saludables y asequibles mientras reflexionaban sobre la relación entre nutrición, salud y vida universitaria.
“El conocimiento debe transformarse en acción”, concluye Frutos. “Por eso, la alfabetización nutricional no solo se enseña, se vive. Cada comida puede ser una oportunidad para cuidar el cuerpo, fortalecer la mente y honrar al Creador”.
Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.






