Una de las características de la naturaleza humana es la posibilidad de experimentar emociones. Esto es posible desde la exposición a diferentes ambientes y medios que estimulan la mente y permiten que la vida no sea un camino monótono y rutinario, sino una constante aventura de autodescubrimiento y aprendizaje. Dentro de los medios disponibles que permiten esa variedad de emociones y experiencias se encuentra la lectura.

Es bien sabido que la práctica de la lectura permite crear escenarios mentales que resultan del encuentro con el texto. Por ejemplo, conservo muy grabados en mi mente los primeros (y mejores) recuerdos de encuentros con el libro cuando era estudiante de primaria. Éstos apuntan a la biblioteca pública-escolar del pueblo en el cual crecí y al que acudía para leer con mucho interés los diferentes tomos de la serie de comics "Las aventuras de Tintín". Disfruté los viajes de Tintín y las diferentes situaciones que afrontó junto a su mascota Milú en diferentes lugares del mundo como el Congo, el Tíbet, Barcelona, Londres... y hasta la Luna. Después me acerqué a los libros ilustrados de las historias bíblicas y también a los cuentos clásicos infantiles. Con el tiempo, el interés se enfocó hacia los temas de religión, ciencias políticas y algunos autores de la literatura latinoamericana.

Y es que de eso se trata la lectura. Tiene que ver con un camino propio de identificación de temas de interés que pueden ser desde los deportes, la cocina, el bienestar, la poesía, los asuntos sociales, espirituales, académicos, profesionales, el desarrollo personal, la ficción, y un largo etcétera. Además, esos temas se pueden abordar desde textos con perfiles biográficos, ensayos, manuales, diccionarios, monografías y artículos de publicaciones seriadas (revistas y periódicos) que también ayudan a transitar la experiencia lectora desde un estilo particular.

LibrosLo importante es que la lectura sea una experiencia de disfrute y diálogo permanente consigo mismo y la realidad que está alrededor, porque "los libros son letra muerta, mientras no favorezcan la animación de la vida" (Zaid, 1996, s.p.). Y en ese sentido, también resulta válida la advertencia de Argüelles (2006) al hablar de aquellas lecturas obligadas o autoimpuestas para mantener estereotipos. Él menciona: "A veces puede ser una insufrible inutilidad leer únicamente libros "útiles" que no nos dice nada que nos apasione, a veces ni siquiera nada que nos interese y, con alguna frecuencia, nada siquiera que nos sirva para algo" (p. 33).

Esta época de fin de año es un buen momento para evaluar las lecturas realizadas en los meses pasados. ¿Han dejado huella? ¿Qué satisfacciones y reflexiones obtuvo? ¿Cuáles son los recuerdos más gratos? Y si no hay respuestas, es la oportunidad de hacer un inventario de aquello que le gusta, que le apasiona, que lo motiva a la reflexión, y se dé la oportunidad para el nuevo año acercarse a las librerías, a las bibliotecas públicas, a las bibliotecas universitarias, a las ferias del libro, y entonces encontrar su propio camino de aventura desde la lectura. Un camino de satisfacción y reflexión personal que lo lleve a decir como alguna vez dijo el escritor argentino Jorge Luis Borges "Que otros se enorgullezcan por lo que han escrito, yo me enorgullezco por lo que he leído".

Referencias
Argüelles, J. D. (2006).Ustedes que leen.México: Océano
Zaid, G. (1996).Los demasiados libros.México: Océano.