Cuando los planes de Dios se retrasan
Aun las ideas alineadas con la voluntad de Dios pueden tardar en cumplirse. La historia del rey Joás nos habla de espera, perseverancia y fe en el tiempo divino.
Hay momentos en los que una idea parece tenerlo todo: inspiración divina, coherencia con la Biblia y un propósito claro en el avance de la obra de Dios. Con todo eso a favor, uno esperaría que las cosas fluyeran con rapidez. Pero ¿qué hacer cuando los resultados no llegan? ¿Qué significa cuando los años pasan y nada se concreta?
Joás, rey de Judá, fue coronado a los siete años de edad.
A pesar de su corta edad, da indicaciones para que se reparen los portillos del templo y hasta da indicaciones de cómo habrían de conseguir los recursos para hacer esas reparaciones.
“Pero en el año veintitrés del rey Joás aún no habían reparado los sacerdotes las grietas del Templo.” 2 Reyes 12:6
Pasaron veintitrés años, y los portillos del templo no estaban arreglados, así que Joás y el sumo sacerdote Joiada, cambiaron la estrategia para lograr esas reparaciones.
La pregunta es: ¿Por qué tuvieron que pasar veintitrés años?
Parece increíble pensar que en todos esos años no se pudo hacer esa tarea que parece tan sencilla.
En lo personal, me impresiona darme cuenta que aún las “buenas ideas”, las ideas que pueden hacer una gran diferencia en el ministerio de Dios, a veces tomen tanto tiempo en concretarse.
¿A qué se debe el retraso? ¿No debería Dios hacerse cargo de los contratiempos y hacer que pasen enseguida?
No tengo una respuesta concreta, pero lo que sí puedo decir es que si sientes que Dios te ha puesto una idea en la mente, si está acorde a su voluntad (acorde con la Biblia) y es coherente con el avance de su obra, es importante insistir, seguir trabajando, aunque parezca que no se consigue avanzar… Dios tiene sus tiempos.
El apóstol Pablo no dice:
“No nos cansemos, pues, de hacer bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.” Gálatas 6:9
Pidamos a Dios fuerzas para seguir insistiendo, trabajando diligentemente, porque aunque no lo veamos, Dios está obrando.
Editora: Laura Marrero.






