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Abogado: Guardián de derechos y defensor de la justicia

Celebrando el Día del Abogado y su impacto para un mundo más justo.

Foto: Comunicación Institucional
Foto: Comunicación Institucional

¿Alguna vez has estado ante una situación legal en la que tus derechos han sido vulnerados y, como consecuencia, has sido afectado en tu patrimonio, libertad, trabajo o familia? ¿Cuándo enfrentas una problemática jurídica, sea esta justa o no, a quién acudes?

Hoy, 12 de julio, celebramos el Día del abogado aquí en México y, con ello, la importancia de su aporte a la sociedad, la cual es relevante para el acceso a la justicia, al mantenimiento del estado de derecho, a la protección de los derechos individuales y colectivos, al asesoramiento legal y a la prevención de los conflictos; además de que el abogado tiene un impacto en el cambio y defensa de la justicia social. Su aporte es esencial para una sociedad justa, equitativa y basada en el respeto a los derechos de todos los individuos.

En la Biblia, el Señor Jesucristo es presentado como nuestro Abogado y Defensor, se le describe como intercesor y mediador en favor nuestro. En 1 de Juan 2:1 dice: “Y si alguno pecare, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el Justo”.

A continuación, quiero hablarte un poco más sobre los aportes tan importantes del trabajo que hacen los abogados a diario:

1. Acceso a la justicia.

El libro de Amós 5:24 destaca la importancia de la justicia y la rectitud en la sociedad al decir: “Que fluya la justicia como un río y la rectitud como un arroyo inagotable”.

Dios nos ha llamado a ser justos, y esta cita nos insta a buscar y promover la justicia de manera constante, es un recordatorio de la responsabilidad que tenemos, en buscar y asegurar que se aplique en todos los ámbitos de nuestra vida y en las relaciones con los demás.

El abogado representa un actuar fundamental al garantizar el acceso a la justicia para todos los ciudadanos. Representa y defiende a sus clientes al brindarles asesoramiento legal y representación en procedimientos judiciales y trámites jurídicos. La función del abogado, como conocedor del sistema legal y con la capacidad interpretativa y la aplicación de las leyes, asegura que los individuos tengan una defensa justa y equitativa.

2. Aporte al Estado de Derecho.

Los abogados son los guardianes del estado de Derecho en una sociedad, ya que su aporte contribuye a la estabilidad y al orden en la comunidad, asegurando que las leyes y los reglamentos se cumplan. Su función como defensor y asesor legal es fundamental en la prevención y resolución de conflictos, además de promover la justicia y evitar así la impunidad.

“Ríndanle a todos lo que les corresponda: si impuestos, impuestos; si honor, honor; si respeto, respeto”.- Romanos 13:7

Esta cita bíblica del libro de Romanos destaca la importancia de respetar las leyes y a las autoridades establecidas. Nos ordena a cumplir con las responsabilidades cívicas que como ciudadanos adquirimos, así como a observar las leyes y mostrar respeto por aquellos que están en posiciones de autoridad.

El abogado aporta de manera directa al mantenimiento del estado de derecho, al representar y asesorar a los ciudadanos en el cumplimiento de la observancia de la normatividad, así como asegurando que se respeten sus derechos y se sigan los procedimientos jurídicos adecuados. La intervención del abogado garantiza que todas las partes involucradas tengan una oportunidad justa de presentar su caso y recibir una resolución equitativa. El asesoramiento legal que ofrecen los abogados, tanto a individuos como a organizaciones, les ayuda a comprender sus derechos, así como sus responsabilidades legales; previniendo conflictos y asegurando que las acciones se realicen dentro del marco legal establecido.

Los abogados también aportan en el proceso legislativo, al proponer reformas o derogación de leyes y políticas públicas, contribuyendo significativamente al mantenimiento del estado de derecho. La función del abogado es esencial para garantizar que las leyes se cumplan, los derechos se protejan y la justicia prevalezca en la sociedad.

3. Protección de los derechos individuales y colectivos.

Los abogados son defensores de los derechos. Su función consiste en asegurarse de que los derechos de las personas no sean vulnerados, sino que se respeten, se protejan y se promueva su defensa.

“Defiende la causa del huérfano y del desvalido; al pobre y al necesitado hazles justicia. Líbralos de las manos de los impíos”. Salmo 82:3–4.

Este versículo, aunque puede ser aplicado para todos, trae un mensaje muy especial para nosotros, los abogados, pues nos enfatiza la importancia de proteger los derechos de los más vulnerables en la sociedad. Nos insta a tomar acción en defensa de aquellos que no pueden protegerse a sí mismos, como los huérfanos, los desvalidos, los pobres y los necesitados. La cita bíblica nos llama a practicar la justicia, asegurarnos que los derechos de los más vulnerables sean respetados y sean, además, liberados de aquellos que actúan injustamente.

Podemos resaltar de este texto, el valor de la justicia social y el deber que tenemos, como abogados, de proteger y promover los derechos de todos, especialmente de aquellos menos privilegiados.

Foto: Envato Elements
Foto: Envato Elements

4. Asesoramiento legal y prevención de conflictos.

Los abogados brindamos asesoramiento legal con la finalidad de brindar orientación y asistencia en diversos asuntos jurídicos, esto ayuda a prevenir conflictos y a resolver problemas de manera anticipada, lo que permite que las personas -físicas o morales- tomen decisiones informadas y eviten posibles complicaciones legales.

La función actual del abogado es la de mediador en la resolución de conflictos.

“Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo a solas. Si te escucha, has ganado a tu hermano”. Mateo 18:15

Este pasaje destaca la importancia de la mediación y la resolución de conflictos de manera pacífica. La función del abogado como mediador es facilitar la comunicación, el entendimiento mutuo y que las partes aporten soluciones que los satisfaga. El actuar del abogado como mediador evita disputas prolongadas y costosas, fomenta la resolución pacífica de los conflictos, generando acuerdos justos y equitativos.

El consejo bíblico es que debemos abordar los conflictos de manera directa y respetuosa, buscando la reconciliación y la restauración de las relaciones:

“Por tanto, si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar, y ve primero a reconciliarte con tu hermano; y entonces ven y presenta tu ofrenda. Ponte de acuerdo pronto con tu adversario mientras estás en el camino con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al oficial de justicia, y seas echado en la cárcel..” Mateo 5:23–25

En esta cita, nuestro máximo abogado, Jesús, nos habla de la importancia de la reconciliación y de la resolución de conflictos antes de que escalen. Todos, no solo los abogados, debemos buscar la reconciliación y la paz; no es sencillo, pero es un mandato divino, debemos buscar primero al que nos ofendió o al que ofendimos, con la finalidad de resolver el conflicto. La Biblia, en este pasaje, no menciona explícitamente al abogado como mediador, enfatiza la importancia de conciliar los conflictos de manera pacífica y oportuna. El abogado desempeña una función valiosa al ayudar a las personas a lograr reconciliarse con soluciones satisfactorias para ambas partes.

Entonces…

¿Crees que la función del abogado en la sociedad es importante y que su aporte es vital para vivir en un mundo más justo? ¿Cómo sería tu vida sin la defensa de un abogado ético, con principios cristianos y conocedor de las leyes y de los derechos de los ciudadanos? Y, sobretodo… ¿Cómo sería tu vida espiritual si no tuvieras la certeza de tener los servicios del mayor y del más grande abogado del universo?

Gracias a Dios que nos ha proporcionado un abogado de oficio, y no cualquiera sino el mejor y más grande de los abogados, el más cotizado… pues es ético, amoroso, empático, justo, servicial, omnisapiente y, además de defenderte, media por los conflictos que has generado; te escucha 24/7, responde tus peticiones, te cuida, te protege y aboga por todos y cada uno de tus derechos… ¿Y lo mejor de todo? No tienes que pagarle honorarios, porque además de todo lo que ha hecho y hace por ti cada día, te está preparando un lugar maravilloso, donde ya no habrá más conflictos que mediar, ni juicios que enfrentar para defenderte, sino que vivirás en una sociedad armoniosa, feliz, pacífica, justa, equitativa y que será por la eternidad.

Preparémonos para poder disfrutar de ese mundo nuevo que Dios nos promete y, mientras estamos en esta Tierra, seamos dignos representantes de Él y sus enseñanzas de amor, justicia y paz con quienes nos rodean.

Si tú o alguien que conoces está interesado en estudiar la carrera de Derecho, en la Universidad de Montemorelos lo puedes hacer. En este sitio encontrarás más información y costos sobre esta licenciatura.

Rocío González

Autor
Abogada y colaboradora de asuntos legales de la Universidad de Montemorelos
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